La segunda ronda del concurso empezó unos días después. Mateo se sentía muy seguro de sí mismo. Estaba convencido de que iba a ganar otra vez sin ningún problema. Sin embargo, cuando le preguntaron sobre un rey de la historia de España, contestó con el nombre equivocado.
Mezcló datos de dos libros diferentes que había leído la misma semana. El público se quedó en silencio, sorprendido por el error.