Al día siguiente, Sofía conoció a Diego, un vecino que vivía en la casa de al lado. Diego era pescador y conocía muy bien a la tía Rosa, porque la ayudaba con las cosas de la casa. Diego le contó que Rosa era una mujer reservada, que casi nunca salía. En los últimos meses, hablaba de un secreto importante.
Sofía se sorprendió, porque su tía nunca le había hablado de ningún secreto. Diego le ofreció ayuda para revisar la casa y Sofía aceptó. Necesitaba a alguien que conociera bien aquel lugar que era tan extraño para ella.