La situación alcanzó un punto crítico cuando Sofía sufrió una crisis de salud repentina. Esto la obligó a ser hospitalizada de urgencia, dejando a su pequeño hijo completamente desprotegido durante varios días angustiosos. Nadie sabía con certeza si ella lograría recuperarse completamente. Aquella crisis familiar obligó finalmente a Iván a tomar una decisión definitiva.
Comprendió que su miedo personal hacia las consecuencias mágicas del anillo no podía seguir pesando más que el bienestar real e inmediato de su hermana y de su sobrino en aquel momento tan delicado.