Carmen empezó a estudiar piano a los seis años. Su madre, que también era pianista, le dijo que el piano era una conversación con el tiempo. Carmen no entendió qué significaba eso hasta muchos años después. Durante cuarenta años, Carmen enseñó piano en su casa.
Tuvo más de doscientos alumnos. Algunos llegaron a ser músicos profesionales. Cuando se jubiló hace dos años, sus alumnos le organizaron un concierto de despedida. Carmen lloró, aunque luego dijo que no.