Luna no corre detrás del unicornio, simplemente sonríe. Comprende que no necesita demostrar nada. Al día siguiente, dice al abuelo: 'Creo que los unicornios quieren vivir tranquilos.' El abuelo asiente.
Los secretos más bonitos no necesitan fotógrafos, solo necesitan personas que los respeten. Luna promete que nunca contará dónde está la cueva. Será un lugar seguro.