Antonio no compra nada, pero no se va. Antonio se queda en la librería. Mira libros, camina, vuelve al mostrador, se aleja, vuelve otra vez. Lucía lo observa y piensa: no es un cliente normal.
Pasa el tiempo. Diez minutos, veinte minutos, treinta minutos. Finalmente, Antonio dice: creo que hoy no voy a comprar nada. Lucía asiente.
Está bien, pero Antonio no se mueve. Lucía lo mira. Antonio la mira. Pero voy a volver, dice Antonio.
Lucía no sabe qué decir. Vale. Antonio sonríe. Mañana.
Lucía siente otra vez esa sensación extraña. Vale, repite. Antonio camina hacia la puerta, abre la puerta, se para, y mira a Lucía una última vez. Adiós, Lucía.
Lucía responde, adiós, Antonio. Y la puerta se cierra. La librería queda en silencio. Todo es como antes, pero no es igual.
Lucía lo sabe. Lucía piensa, mañana.