Clara y Daniel llegan a la boda. Es un hotel grande, con jardín. Hay muchas flores, música suave y gente elegante. Respira, dice Daniel.
No puedo, responde Clara. Sí puedes. No conoces a mi madre. En ese momento, una mujer se acerca.
Alta, seria, perfecta. Clara se queda rígida. Hola, mamá. La madre mira a Daniel de arriba a abajo.
¿Y este es...? Daniel, dice Clara, mi pareja.