El Conde Arnau. Esta leyenda es de Cataluña, de las montañas del Pirineo, cerca de Ripoll. El Conde Arnau era un noble muy rico y muy poderoso. Vivía en un castillo y tenía muchas tierras, pero era un hombre malo.
Trataba muy mal a los campesinos, les quitaba sus cosechas y no respetaba a nadie, ni siquiera a la Iglesia. Un día se enamoró de Adalaísa, la abadesa de un monasterio cercano. Arnau entraba en el monasterio de noche por un pasadizo secreto para verla. Nadie podía pararlo.
Pero cuando Arnau murió, tuvo un castigo terrible. Su alma no pudo descansar. Dicen que, desde entonces, algunas noches, el Conde Arnau cabalga por las montañas en un caballo negro que echa fuego. Unos perros negros lo siguen, y quien oye los perros en el bosque sabe que el Conde Arnau está cerca