En la cocina de su casa había una nevera pequeña, de esas que se usan para las bebidas del jardín en verano. Mía pensó: voy a meter esta nevera en el agujero. Así habrá todavía más peso dentro y el agujero por fin se llenará. Con esfuerzo y de manera bastante absurda, arrastró la nevera hasta el agujero y la metió dentro.
La nevera cayó dentro del agujero y desapareció, exactamente igual que todo lo demás. Mía miró el agujero todavía más sorprendida y vio que el agujero seguía exactamente igual que antes, vacío y oscuro, sin ninguna nevera dentro. Mía pensó: qué agujero tan raro. Todo lo que meto desaparece aquí dentro y nunca se llena