Mia encontró un balón de baloncesto debajo del porche de su casa. Mia pensó: "Voy a meter este balón en el agujero. Así habrá todavía más peso dentro y el agujero por fin se llenará". Mia cogió el balón con las dos manos y lo metió dentro del agujero.
El balón cayó dentro del agujero y desapareció, exactamente igual que todas las cosas anteriores. Mia miró el agujero todavía más sorprendida y vio que el agujero seguía exactamente igual que antes, vacío y oscuro, sin ningún balón dentro. Mia pensó: "Qué agujero tan raro. Todo lo que meto aquí desaparece dentro y nunca se llena".