Los días siguientes fueron muy difíciles para Mateo. Sin el libro extraño, se sentía extraño y vacío, como si le faltara algo importante. Echaba de menos la sensación de saberlo todo sin esfuerzo. Varias veces pensó en ir a la biblioteca a intentar recuperarlo.
Su hermana Lucía notó que estaba más callado y triste que nunca. Empezó a preocuparse de verdad por su hermano mayor.