El domingo siguiente, Luna propone una excursión. —Abuelo, ¿podemos caminar hacia la montaña grande? El abuelo sonríe. —Claro, hace tiempo que no voy por allí.
Preparan una mochila con agua, fruta y bocadillos. Luna también guarda la pluma y el dibujo. No sabe por qué, pero siente que lo van a necesitar muy pronto.