Al llegar al final de la calle Mayor, Lucas decidió entrar en el Café Moderno. Era su café favorito del barrio. Le gustaba la luz que entraba por los ventanales y el ruido suave de las conversaciones. Se sentó en su mesa habitual, junto a la ventana, desde donde tenía una vista perfecta de la calle.
Miguel, el camarero de siempre, se acercó enseguida. Lucas pidió un café con leche. Miguel asintió y dijo que en un momento se lo traía. Lucas sacó un cuaderno del bolsillo y empezó a apuntar algunas ideas.