Pero ese día, Lucas no podía concentrarse. Miraba la pantalla, escribía una frase y la borraba. Luego escribía otra frase y la borraba también. Lucas le preguntó a Missy: ¿Qué escribo hoy?
Missy no dijo nada. Missy dormía. Lucas se levantó, fue a la ventana y miró la calle. Necesitaba una idea.
Siempre encontraba ideas mirando por la ventana.