Después de comer, Lucas comió una manzana y luego un poco de chocolate. Missy se acercó y lo miró con mucha atención. Lucas le dijo: «El chocolate no es para gatos, Missy. No es bueno para ti».
Missy lo siguió mirando. Lucas rompió un trozo más de chocolate y se lo comió delante del gato. Missy se fue al sofá. Lucas se rió.