- Hola, Mario. ¿Has visto mis llaves?
- No, no las veo.
- Siempre las pongo en esta mesa.
- Espera, voy a mirar en la cocina.
- Yo voy al salón.
- Aquí están.
- ¿Dónde estaban?
- Estaban debajo de un libro.
- ¿Qué raro! Gracias por encontrarlas.
- De nada. Ahora ya puedes salir.