Su corazón se hundió. Aquella camiseta era nueva y le había costado mucho conseguirla. Durante unos segundos, se imaginó lo peor. Pensó que la mancha sería permanente.
Pensó que había arruinado su prenda favorita. Incluso dejó de prestar atención al partido. Un profesor observó su preocupación y se acercó. Parece una gran tragedia
, dijo con una sonrisa. Pedro se encogió de hombros. El profesor añadió: A veces, las cosas que más usamos terminan teniendo marcas.
Eso significa que las hemos disfrutado. Aquella frase se quedó en la cabeza de Pedro. Por la tarde, al llegar a su casa, ayudó a limpiar la camiseta. La mayor parte del barro desapareció sin problemas.
Cuando la vio limpia otra vez, se sintió aliviado. Pero también recordó las palabras del profesor. Quizás las cosas importantes no tienen que permanecer perfectas para seguir siendo especiales.