¿Qué le pasó a José de Jesús? (2)
Y, de hecho, Eloy tiene una de las peores reputaciones en la comunidad migrante, porque han habido quejas de muchos detenidos, abuso sexual –y es el centro de detención con la mayor cantidad de muertes desde hace 13 años. Y también con el mayor número de suicidios.
Daniel: Bueno, entonces, volviendo al caso de Chuy, ¿cómo hicieron para obtener más información sobre lo que le pasó?
Fernanda: Pedimos formalmente que el gobierno nos diera todos los reportes sobre el caso de Chuy, incluyendo ese video que vio el médico forense para clasificar la muerte un suicidio.
Y mientras que esperábamos una respuesta nos fuimos a Eloy, donde nos dejaron entrar, por muy poco tiempo, al centro de detención …
María Hinojosa: ¿Tu nombre por favor?
Juan Manuel: Juan Miguel Cornejo Millán. Primeramente, él pedía que le dejaran ver a su familia.
Fernanda: Hablamos con unos detenidos sobre Chuy, pero la verdad es que nadie nos pudo decir cosas que podíamos comprobar. Entonces les dejamos nuestro número de teléfono por si alguien sabía algo más concreto.
Y de ahí, nos fuimos a México…
Los padres de Chuy viven en unos bungalows, a como dos horas de Puerto Vallarta en la costa del pacífico en México. Y ahí nos enseñaron el cuarto de Chuy.
Silverio: Están sus fotos de él… Él siempre aquí dormía..
Elisa: Y esta es la virgen del Talpa, la tengo como el angel de la guarda de mi hijo …
Grabación: Señor ábreme los labios…Y mi boca proclamará tu alabanza.
Daniel: ¿Qué es lo que se escucha aquí?
Fernanda: Es como un rosario digital que los papás de Chuy usan como para que les ayude a rezar el rosario, y lo tienen ahí mismo en un altar que le hicieron a Chuy en su cuarto.
Silverio: Cuando se iba a ir me dijo, este, “Papá, si Dios me da licencia de llegar a Estados Unidos voy a trabajar duro, y le voy a mandar dinero”. Entonces yo ahora yo le platico, “Mijo, no me mandes dinero, hoy mándame bendiciones mejor si estás en tu divina gloria”.
Ahí, aquí está mi hijo…
Fernanda: Terminamos yendo al cementerio donde Chuy está enterrado. Es un cementerio muy chiquito a las afueras del pueblo. Y lo que me llamó la atención a la hora de llegar ahí fue ver la tumba de Chuy y ver que había partes que estaban como rotas, y había un pedazo de la cruz que no estaba bien puesto. Y es porque la familia nos dijo que la tumba original fue dañada por una tormenta.
Silverio: Todo esto era una casa que llegaba hasta aquí y tenía los restos, era una casita bonita.
Elisa: Y ahí estaba su foto de mi hijo…
Silverio: Su foto de mi hijo la teníamos adentro…
Fernanda: Ahí surgió de nuevo el tema del suicidio y cómo les cuesta creer que su hijo se hubiera quitado la vida.
Silverio: Yo pienso que es el pecado más grande que comete uno en hacer ese daño. Si él se hubiera colgado, suicidado o ahorcado con un calcetín, o sea, que nos enseñaran el video, pues nosotros tendríamos que aceptarlo. O sea, con dolor, pero lo aceptaríamos mi esposa y yo.
Elisa: Yo de ninguna manera, de ninguna, creo que él lo hizo. Ni metiendose el calcetín ni amarrándose con el calcetín. Él no lo hizo.
Pepito: Me dio mucha tristeza que lo habían matado allá. Eso fue lo que sentí yo.
Fernanda: Uno de los sobrinos de Chuy, Pepito, que tiene solamente 11 años, fue con nosotros al cementerio y nos dijo que él se llevaba muy bien con su tío y que lo extrañaba mucho.
Pepito: Jugaba mucho con él y siempre nos hablábamos como hermanos, porque era el único tío que yo tenía aquí…
Fernanda: También nos contó que él vio a su tío muy triste durante un tiempo antes de irse. Como que no salía mucho de su cuarto. Y eso nos pareció un poco curioso, la verdad, porque no cuajaba con la imagen del hombre feliz que nos estaba presentando la familia.
Antes de irnos, le preguntamos a los papás si conocían alguna otra persona con la que pudiéramos hablar.
Juan Manuel Aragón: Soy doctor Juan Manuel Aragón Morales, y tengo 41 años de ejercer en esta población la medicina.
Fernanda: Y nos sugirieron buscar a su doctor.
Juan Manuel Aragón: Me llevaron los papás a Chuy porque andaba muy triste, no quería hacer nada. Andaba deprimido. Traía un cuadro característico de un cuadro depresivo moderado. Tenía insomnio. Sentía ganas de quitarse la vida en ese tiempo, la primer consulta.
Fernanda: Y la verdad no podíamos creerlo cuando lo escuchamos…
Daniel: Claro, porque si ellos mismos habían llevado a su hijo a ver al doctor por depresión, entonces ¿por qué no se les entraba a la cabeza que se podía haber suicidado? O sea, no tiene sentido. ¿Y por qué no se lo mencionaron a ustedes?
Fernanda: La verdad no sé, pero son cosas tan delicadas. Es hasta un poco tabú el hablar de depresión y de enfermedades mentales con gente extraña. Digo, nosotros somos periodistas que llegamos a preguntarles sobre su hijo, y pues entendemos por qué no nos quisieron decir nada. Pero, al mismo tiempo, nos dieron la información del doctor sabiendo que el doctor nos iba a decir que él llegó hasta a darle un medicamento a Chuy.
Juan Manuel Aragón: Un antidepresivo que ahorita es usado a nivel mundial, que no es de los controlados, que se llama Mirtazapina.
Fernanda: Chuy tomó esta medicina unas tres, cuatro semanas y volvió a ver el doctor…
Juan Manuel Aragón: Y venía con otro estado de ánimo muy diferente. Me decía, “Ya estoy trabajando, me siento muy bien”. Y empecé a charlar con él y me decía pues que él andaba deprimido porque su mujer lo había dejado, o se habían separado. Y le dolía, los hijos que tiene con ella allá en Estados Unidos y que no los podía ver; que le hablaba pero pues él quisiera verlos.
Daniel: ¿Se sabe si él siguió tomando ese medicina cuando cruzó la frontera?
Fernanda: No sabemos y es, en parte, porque como no necesitaba receta, es imposible saber. Lo que sí sabemos es que en el reporte de la autopsia decía que Chuy no tenía ningún antidepresivo en su sistema.
Daniel: Pero entonces, ¿esto quiere decir que él sí podría haberse querido suicidar? ¿O que quizás fue todo eso un efecto de no haberse estado tomando las medicinas?
Fernanda: No sabemos. Realmente nos estamos metiendo en un área un poco confusa.
Sí cambia la historia al saber que Chuy había pasado por una depresión. Pero según su doctor, Chuy se fue de México mucho mejor. Pero cuando llega Chuy a Eloy, el doctor del centro de detención ve algo diferente.
No tenemos el diagnóstico exacto de ese médico. Solo sabemos, por la autopsia, que la gente que trabaja ahí en Eloy dijo que Chuy estaba teniendo pensamientos delirantes — como que lo estaban persiguiendo, que lo iban a matar– y ahí decidieron ponerlo bajo vigilancia, diciendo que querían prevenir que se suicidara.
Pero, considerando todo lo que pasa en la frontera, es totalmente posible que alguien sí lo estuviera persiguiendo, y que lo que Chuy estaba diciendo no era ningún pensamiento delirante.
Daniel: Sino totalmente realista.
Fernanda: Es posible.
Daniel: Ya. Y también considerando lo que es estar detenido en un centro como Eloy…eso debe de afectarle mucho a una persona que ya está en un estado frágil.
Fernanda: Claro, porque esa persona entra a un lugar que parece una prisión. Hay gente que lleva ahí días, meses o hasta años. Entonces cuando llega Chuy y habla con otros detenidos que dicen que llevan ahí años, claro que siente un poco más la frustración y desesperación..
Daniel: Y pánico.
Fernanda: Y pánico.
Daniel: Claro ¿Y por qué se permite tanta incertidumbre? O sea, eso no es parte del sistema legal normal.
Fernanda: Normalmente no. Si tú vas y robas una tienda y te agarra la policía, normalmente no te van a tener en la cárcel sin decirte cuánto tiempo y sin ninguna fecha de ir a la corte.
Daniel: Vas a ir ante un juez, te van a juzgar, te van a dar una pena de un año, dos años, cinco años, lo que sea. En este caso…
Fernanda: No. En los centros de detención hay gente que…es más, yo he sabido de gente que dice, “Por favor ya depórtenme, ya no quiero estar aquí. Si al final del año y medio que lleve aquí me van a deportar, ¿para qué sigo acá?”
En el caso de Chuy, pues, no sabemos cómo le pudo haber afectado esta incertidumbre. Es posible que lo hubiera llevado al desespero, incluso hasta el suicidio. Pero la familia insistía que no lo iban a creer hasta que vieran prueba. Osea, el video.
Pero, al final, el gobierno de Estados Unidos nos negó todos los documentos que pedimos, incluyendo el video.
En ese momento no sabíamos cómo seguir la investigación. Hasta que pocas semanas después recibimos una pista inesperada: un mensaje de texto.
Daniel: ¿De quién?
Fernanda: De una persona que no conocíamos. ¿Te acuerdas que habíamos dejado nuestro número en el centro de detención en Eloy? Bueno, ese teléfono, de alguna manera, llega a las manos de una persona que nos manda este mensaje y nos dice que él era la persona que estaba en la celda enfrente de Chuy cuando murió.
Juan Castillo: ¿Aló?
Fernanda: Hola ¿qué tal? ¿Habla Juan Castillo?
Juan: Sí, a sus ordenes…
Fernanda: Hola, ¿qué tal Juan? Le habla Fernanda…
Fernanda: Lo que nos dijo es que él está casi seguro que fue la última persona que habló con Chuy antes de que Chuy muriera. Ellos hablaron brevemente cuando los guardias llevaron a Chuy a bañarse.
Juan Castillo: “Tan joven que estás, hombre”, le digo, “tan bonita que es la vida”, le dije, que pa qué intentaba matarse…
Fernanda: Y, según Juan Castillo, si los guardias hubieran seguido vigilando a Chuy, tal vez no se hubiera muerto.
Daniel: Para ti, Fernanda, como investigadora, como reportera ¿qué importancia tiene este testimonio?
Fernanda: Lo más valioso para mi es que Juan Castillo estuvo en esa área en el momento en el que se dan cuenta que Chuy no se está moviendo. Él ve la reacción de los guardias, y, según él, nadie tenía prisa y que tardaron demasiado en abrir la puerta y en tratar de salvarlo.
Daniel: Pero ¿se sabe cuánto tiempo realmente tardaron?
Fernanda: En ese momento cuando Juan nos dijo esto, no sabíamos. Pero, poco tiempo después, tuvimos otro golpe de suerte con la investigación.
Y es que sí, el gobierno nos negó los documentos y videos de la muerte de Chuy, pero se nos ocurrió otra posibilidad para obtenerlos. Cuando alguien muere en Estados Unidos, sea en una casa privada o en una prisión, donde sea, generalmente se llama al 911. La policía local investiga la muerte para ver si hubo algún crimen. Entonces nosotros llamamos a la policía local de Eloy a ver si ellos nos entregarían los documentos de su investigación.
Y unas semanas después suena el teléfono aquí en mi oficina en Nueva York, y contesto y es el departamento de policía de Eloy. Y muy tranquilamente me dicen: “Señorita Fernanda tenemos aquí los documentos que usted nos pidió ¿Cómo quiere que se los mande? ¿Quiere que se los mande por correo, o por fax o por email?” Entonces dije, “obvio por email”. Entonces me senté en mi computadora y estaba espere, espere…
Daniel: Refresh, refresh, refresh
Fernanda: Refresh, refresh, refresh. Me llega el email, lo abro, y eran 48 páginas — todos los detalles de lo que pasó en esos tres días en el centro de detención.
Decían que Chuy estaba vivo cuando lo encontraron en su celda, decía que lo esposaron, que nadie vio ningún calcetín en la boca y que pensaron que estaba teniendo un ataque epiléptico.
Pero lo más importante es que ellos también nos mandaron copias de dos videos — los mismos videos que la familia de Chuy habían estado pidiendo desde hace casi un año.
Daniel: Hablemos de estos videos.
Fernanda: OK. El primer video que abrimos es un video de la cámara de seguridad del área donde estaba detenido Chuy. No tiene sonido, pero son 4 horas de video donde se ve la gente entrar y salir, se ven a los guardias pasar y checarlo cada 15 minutos. Y el segundo video es un video muy intenso que grabó una de las personas que trabaja ahí, uno de los guardias, y entró con una camarita, a la celda de Chuy y grabó casi tres minutos de cómo fue lo que pasó cuando entraron, lo esposaron, y trataron de ver qué le estaba pasando. Daniel: Entonces, con esos videos en mano, ¿qué decidieron hacer? ¿Se los mostraron a la familia? Fernanda: Pues lo que decidimos no fue nada fácil. Pero le llamamos a Gabriel, al hermano de Chuy, para decirle que teníamos unos videos que eran muy fuertes, que iba a ser algo muy difícil, pero que si él quería verlos, se los podríamos mostrar. Y que si él también quería verlos, tal vez con su familia, que lo pensara y que nos dijera qué quería hacer. Gabriel: Yeah I talked to them already and we all want to see it all at the same time. Les digo que todos lo queremos ver al mismo tiempo. Fernanda: Entonces primero les mostramos el video de la cámara de seguridad. Daniel: ¿Nos puedes describir qué se ve en esos videos? Fernanda: En ese video, aunque no tiene sonido y se ve un poquito borrosa la imagen, se ve cómo la puerta de Chuy está cerrada todo el tiempo menos cuando lo sacan a bañarse. Entonces se ve que no entró ni salió nadie de su celda. Se ve también que checa el guardia cada 15 minutos, aunque sea por unos 10, 20 segundos, voltea a ver en la ventanita de la celda, checa y apunta algo que checó. Y se ve el momento en que lo llevan a bañarse. Y de hecho cuando se lo enseñamos a la familia fue un momento que nos pidieron que se los regresaramos, y que lo querían ver una o dos veces más, porque es el último momento en el que se le ve vivo y caminando. Les impactó mucho verlo caminando y vivo por última vez. Y también les impactó mucho el ver la forma en la que él estaba encerrado. Rosario: Pues yo creo si estaba, cómo se llama, alterado mentalmente como decían, ¿por qué lo encerraban así? Él lo que necesitaba era comunicación con alguien más. No sentirse… Gabriel: Lo trataron como alguien que él no es. Elsa: Lo encerraron y lo hicieron que se sintiera peor de lo que él en realidad sentía… Silverio: De lo que él traía… Fernanda: Y hay un momento en el que se nota que hay un problema dentro de la celda de Chuy. Que él no estaba respondiendo. Los documentos dicen que él estaba acostado. Pero lo más difícil es ver que el guardia lo ve y no abre la puerta. Gabriel: No respondía, no respondía… Rosario: No hizo nada.. Silverio: Está no más parado… Gabriel: Y le dijo a los demás que se metieran a sus celdas… Fernanda: Y ahí se ve el guardia, parado en la puerta de la celda de Chuy, agarrando su radio y buscando a los paramédicos, pero todavía no ha entrado a revisar a Chuy. Gabriel: Wow, ¿y no han abierto la puerta? Daniel: ¿Y esto cuántos minutos? Fernanda: Desde que el guardia se da cuenta que Chuy no se está moviendo, pasan casi 7 minutos hasta que se abre la puerta de su celda. Daniel: Qué bestia. O sea, 7 minutos es una eternidad… Fernanda: Es una eternidad. Y para la familia, ver este video y ver que pasa tanto tiempo sin que abran la puerta y sin que nadie le ayude a Chuy, fue un trauma horrible. Daniel: Entonces, ya, el segundo video, ¿se ven más detalles? Aún peores, me imagino… Fernanda: Sí el segundo video si es algo que le dijimos a la familia muchas veces, “¿están seguros? porque es algo muy impactante”. Pero dijeron que lo quisieron ver. Silverio: Es lo que dijo mi esposa…dice, “Por duro que sea…” Gabriel: Ya pasamos por lo más difícil, yo pienso… Silverio: “Por duro que sea el video, yo quiero ver”, dice mi esposa. Fernanda: ¿Y usted? Silverio: Yo también. Gabriel: Todos. Fernanda: ¿Seguros? Gabriel: Sí. Fernanda: Este video es uno que grabó uno de los guardias con una cámara. Y graba desde el momento en que se abre la puerta y entran los guardias y le ponen el escudo encima a Chuy, y Chuy se ve acostado, ni siquiera se está moviendo. Le ponen las manos atrás de la espalda, lo esposan, y luego llega alguien y le agarra como la cara y se da cuenta que no está respondiendo. Tiene los ojos medio abiertos. Lo voltean y lo ponen acostado en un lado. Y se ve que no puede respirar. Se escucha cómo se está ahogando. Y la cara se le empieza a poner un poquito morada. La gente que está trabajando ahí le checan la presión, checan que esté respirando con los dedos, le checan el pulso en el cuello, pero nadie le abre la boca. Y alguien grita: “Quítenle las esposas”. Y uno de los guardias tarda casi un minuto en encontrar la llave y en quitarle las esposas. Después de que le quitan las esposas se ve la mano de alguien que llega y pone un estetoscopio en el pecho de Chuy, y casi después de eso, es cuando se acaba el video. Entonces no sabemos qué pasó en cuanto se apaga el video, y qué tipo de ayuda le dieron médicamente a Chuy. Daniel: ¿Y tú estuviste con la familia cuando vieron este video? Fernanda: Sí. Daniel: Ni siquiera me puedo imaginar la reacción… devastados… Fernanda: Sí, la familia, la verdad, pues no dejaba de llorar. Esos 3 minutos… fueron 3 minutos en los que están viendo a su hermano y a su hijo ahogarse, morirse. Para Rosario, su hermana, fue… no podía ni ver en algún momento. Estaba llorando y no quería ni ver. Daniel: Y en tu caso como periodista e investigadora, y el equipo que tienes, todos están ahí, ¿dudaron de la decisión de mostrarles el video? Fernanda: La verdad, sí. Fue lo más difícil que he hecho yo en mi carrera. Fue algo que desde el principio sabíamos, en el equipo, sabíamos que iba a ser algo muy, muy, muy intenso. Pero no fue hasta que de verdad empezó el video, y vimos la reacción de la familia, que entendimos lo que estaba pasando. Y nos lo pidieron. Ellos nos rogaron que por favor lo que encontraramos en esta investigación que lo compartiéramos con ellos. Sabemos que querían respuestas, pero a lo mejor no se imaginaban que iban a ser este tipo de respuestas. Daniel: Mientras estábamos terminando esta historia, ICE –la agencia federal de inmigración y control de aduanas de Estados Unidos– publicó su reporte oficial sobre la muerte de Chuy. El reporte confirma que su comportamiento fue a veces agresivo y errático, pero concluye que hubo varios errores en el manejo de su caso. Por ejemplo — y esto es importante — Chuy explicó claramente en tres ocasiones que se quería suicidar. Sin embargo las autoridades no tomaron las medidas adecuadas para alguien en su estado mental. José de Jesús Deniz Sahagún es uno de 160 inmigrantes que han muerto desde el 2003 en custodia de ICE. Fernanda Echávarri es una productora y periodista de Latino USA. Ella con Marlon Bishop y Maria Hinojosa forman el equipo que investigó esta historia con el apoyo del Marshall Project. Pueden encontrar la versión original de esta historia en inglés en latinousa.org, donde también pueden encontrar su podcast. Nuestra versión fue producida por Martina Castro y editada entre Martina y Camila Segura. El diseño de sonido también lo hizo Martina. El resto de nuestro equipo incluye a Silvia Viñas, Luis Trelles, y Barbara Sawhill. La directora ejecutiva es Carolina Guerrero. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Para escuchar más vayan a radioambulante.org. Soy Daniel Alarcón, gracias por escuchar.