Durante cien días, Lorena sobrevivió en una isla desierta en un reality show. Comió cocos e insectos, durmió bajo la lluvia, perdió doce kilos, lloró delante de las cámaras, se peleó con todos sus compañeros y uno a uno los vio irse a casa. El día cien, el presentador le dio la noticia: era la ganadora. Lorena volvió a Madrid esperando entrevistas, fotógrafos, contratos y fama.
En el aeropuerto no había nadie. En el taxi, el conductor no la reconoció. En casa, su madre le preguntó dónde había estado tanto tiempo. Más tarde lo descubrió.
El programa había tenido tan poca audiencia que la cadena lo había quitado de la televisión en la segunda semana, pero por contrato tenían que terminar el rodaje. Durante casi noventa días, nadie la había visto