Un día en la vida de una controladora aérea en Madrid. Laura es controladora aérea en el aeropuerto de Madrid. Su trabajo es ayudar a los aviones a despegar y aterrizar sin peligro. El lunes pasado, Laura empezó a trabajar a las siete de la mañana.
Subió a la torre de control, un edificio muy alto con ventanas grandes. Desde allí se veían los aviones y las pistas. Se sentó delante de varias pantallas y se puso los cascos. Durante horas habló con los pilotos.
Les dijo cuándo podían salir y por dónde tenían que ir. Tenía que estar muy concentrada porque había muchos aviones. Por eso, cada cierto tiempo, Laura descansaba. En su trabajo, los descansos son muy importantes.
A las tres de la tarde terminó su turno. Salió de la torre, miró al cielo y vio un avión que despegaba. Sonrió. Ese avión también era un poco suyo