Mía vio una silla pequeña de jardín cerca de la mesa donde comía su familia en verano. Mía pensó: "Voy a meter esta silla en el agujero, así habrá todavía más peso dentro y el agujero por fin se llenará". Cogió la silla con mucha fuerza y la metió dentro del agujero. La silla cayó dentro del agujero y desapareció exactamente igual que las otras cosas.
Mía miró el agujero todavía más sorprendida y vio que el agujero seguía exactamente igual que antes, vacío y oscuro, sin ninguna silla dentro. Mía pensó: "Qué agujero tan raro. Todo lo que meto desaparece aquí dentro y nunca se llena".