El hombre no habla. Está nervioso. Se sienta, pero no dice nada.
—¿Qué pasa? —pregunta la señora White—. Dígame algo, por favor.
—Vengo de la empresa Maw y Meggins —dice el hombre, por fin—. Vengo a hablar de su hijo, Herbert.
—¿Le pasó algo a Herbert? —pregunta la señora White, muy nerviosa.
El hombre no responde. Mira al suelo.
—¡Dígame qué pasó! —grita la señora White.