Al día siguiente, Diego fue a visitar a su padre en persona, algo que no hacía tan a menudo como debería. Se sentaron juntos en la cocina, la misma donde semanas atrás Clara había escuchado la historia completa del pasado.
DIEGO: Todavía no sé qué siento exactamente. Estoy contento de saber la verdad, pero también me cuesta separar a Clara de todo lo que hizo su padre.
RICARDO: Clara no es su padre, igual que tú no eres solo mi hijo enfadado. La gente no hereda solamente los errores de su familia. También puede heredar la valentía de arreglarlos.
Aquella frase se quedó grabada en la mente de Diego durante el viaje de vuelta a la bodega, donde decidió por fin que quería hablar con Clara cara a cara