Esa misma tarde, Clara reunió el valor necesario y le mostró a Diego la carta de despido que había encontrado semanas atrás.
CLARA: Diego, mmm, encontré esto hace tiempo. Es la carta de despido de tu padre, ¿verdad?
DIEGO: Sí, lo sé desde el primer día que llegué aquí. Vine a este trabajo, en parte, para entender qué le pasó realmente.
CLARA: ¿Y por qué no me lo dijiste?
DIEGO: Porque no sabía cómo hacerlo sin que pareciera que solo estaba aquí por eso. Y porque con el tiempo dejó de ser la única razón por la que quería quedarme.
Clara sintió una mezcla de alivio y de traición al escuchar aquella confesión a medias, sin saber todavía si podía confiar del todo en las palabras de Diego después de tantos meses de silencio.