Sin decirle nada todavía a Diego, Clara decidió visitar a Antonio, un antiguo trabajador de la bodega que ahora vivía jubilado en el pueblo, con la esperanza de entender mejor aquel viejo despido.
CLARA: Antonio, ¿recuerda usted a un trabajador llamado Ricardo Salazar?
ANTONIO: ¿Cómo no me voy a acordar? Era un buen hombre, muy trabajador. Lo despidieron de un día para otro, sin ninguna explicación clara.
CLARA: ¿Y usted sabe por qué lo despidieron?
ANTONIO: Se dijeron muchas cosas en ese momento. Algunos hablaban de un accidente en la bodega, otros de dinero que faltaba, pero su padre nunca quiso hablar del tema con nadie y yo tampoco quise meterme en algo que no era asunto mío.
Clara salió de casa de Antonio con más preguntas que respuestas y con un nudo en el estómago que no sabía cómo deshacer