Pero entonces pasó otra vez una cosa muy extraña. El cubo de pintura también se quedó enganchado en el árbol, justo al lado de la escalera, la pelota, los dos zapatos y la cometa roja. Un poco de pintura azul cayó sobre las hojas del árbol. Leo miró hacia arriba muy sorprendido y ahora vio seis cosas enganchadas en el árbol: la cometa roja, un zapato, el otro zapato, una pelota, una escalera y un cubo de pintura azul.
Y Leo pensó: «Qué árbol tan raro. Todo lo que le lanzo se queda enganchado aquí arriba y no baja nunca».