El relato de Elena resultó ganador entre todos los participantes de su curso. La profesora encargada del concurso la felicitó delante de toda la clase, destacando la madurez de su estilo y la belleza de sus imágenes literarias, sin sospechar en ningún momento de dónde procedían realmente aquellas palabras tan cuidadas. Animada por el éxito, Elena empezó a soñar con presentarse a un certamen literario regional mucho más importante, para el cual necesitaría todavía más material bonito del que su cuaderno hasta entonces había logrado reunir.