La primera oportunidad de usar su cuaderno secreto llegó cuando tuvo que escribir una redacción sobre la amistad para la clase de lengua. En vez de intentar buscar sus propias palabras, como hacía siempre con resultados mediocres, Elena revisó su cuaderno y combinó varias frases bonitas que había ido guardando durante las últimas semanas. El resultado le pareció, por primera vez, digno de mostrar a los demás. Cuando la profesora leyó la redacción en voz alta delante de toda la clase, Elena sintió una emoción enorme al escuchar sus propias palabras bonitas sonando tan bien como las que siempre había admirado en los demás