Esa misma noche, Sofía intentó arreglar las cosas a su manera. Colgó el atrapasueños al revés en la ventana con la esperanza de que los sueños atrapados volvieran a sus dueños. Cerró los ojos deseando que todo volviera a la normalidad. Pero a la mañana siguiente, su abuela seguía exactamente igual de callada y Carla le escribió un mensaje diciendo que había pasado otra noche sin soñar nada