Días después, un compañero de instituto les contó un rumor nuevo sobre Elena. Según ese rumor, Elena tenía contacto desde hacía meses con una persona mayor que conoció por Internet. Nadie sabía el nombre real de esa persona ni dónde vivía exactamente. Marta e Iván relacionaron aquello con las palabras del diario de Elena sobre un amigo nuevo.
Empezaron a pensar que quizás Elena decidió irse con esa persona por su propia voluntad. Sin embargo, esa idea no explicaba del todo los ruidos extraños ni la sensación de ser observados.