Hugo entendió lo que quería decir sin que ella tuviera que explicarlo más. Se paró y la miró de frente, algo que hasta entonces había evitado hacer fuera del estudio.
- Si te soy sincero, tampoco sé qué haría si te vas.
- Podríamos evitar pensarlo hasta que llegue el momento.
- Podríamos, sí, aunque cada día que pasa se me hace más difícil no pensarlo.
El silencio que siguió no fue incómodo, sino cargado de algo que ninguno de los dos se atrevía a nombrar todavía.