El método dialéctico materialista de Karl Marx - Los Grundrisse (2)
vemos cómo las categorías se conectan y a partir de ellas podemos construir lo concreto. Pero esto
concreto lo construimos en el pensamiento, es lo concreto como síntesis de determinaciones,
una construcción en la mente de lo concreto representado. Continuando con el ejemplo, podemos
ver como los nidos de las aves interactúan con los árboles, cómo algunos mamíferos cazan, otros son
cazados y otros comen plantas. Al entender todas estas determinaciones podemos construir a una
visión concreta del ecosistema. Pero no es el mismo ecosistema del que partimos, éste
nuevo es concreto síntesis de determinaciones, lo construimos nosotros en el pensamiento.
Desde Marx podemos ver que cada una de las especies y organismos preceden lógicamente
al ecosistema pues no podemos entender al todo sin ir entendiendo las partes, pero
eso no significa que lo preceden históricamente, pues como bien sabemos, había ecosistemas antes
de que existieran las especies actual. Sabemos que había ecosistemas cuando rondaban los dinosaurios,
y cada una de las especies actuales apareció dentro de un ecosistema. Pero gracias a que
podemos entender las especies actuales y con base en ello a los ecosistemas, podemos entender
especies anteriores y ecosistemas anteriores. Así, el paso de lo concreto representado,
a las determinaciones abstractas, a lo concreto como síntesis de determinaciones es un proceso
epistemológico, que establece para Marx un orden lógico, pero no como para Hegel,
un orden ontológico. Para Marx, el punto final, la totalidad concreta como totalidad
del pensamiento es un producto del pensamiento que es el trabajo de elaboración que transforma
intuiciones y representaciones en conceptos. No es, como dice Hegel, un producto de un concepto
que piensa y se engendra a sí mismo. Vale la pena mencionar que esto es una
nueva iteración de un método que es más viejo que la filosofía, que de hecho la
precede. Platón prohibía la entrada a su academia de quien no supiera geometría,
porque en la geometría de la Grecia clásica se aprendía el proceso de análisis y el proceso
de síntesis. Pero lo que aquí es nuevo viene en tres pasos. El primero es el de Spinoza
de entender la determinación como negación. El segundo es el de Hegel, quien interpreta
a Spinoza de una manera que le permite ver al análisis como eliminación de determinaciones,
a la síntesis como unión de determinaciones, a lo abstracto como lo menos determinado y a lo
concreto como lo más determinado. Además, Hegel pone todo esto en movimiento como un proceso:
el proceso dialéctico. Marx supera la enajenación hegeliana que identificaba la realidad con
el pensamiento para desdoblar el proceso en dos pasos: el de análisis y el de síntesis.
Ahora, esto que he explicado con ejemplos en la biología, Marx lo hace sobre la economía
política. Busca partir de individuos que producen en sociedad, o de la producción
de los individuos socialmente determinados. En la economía política anterior a Marx estaba
de moda incluir un capítulo inicial en la que se trataban las condiciones generales de toda
producción. Para Marx esto solía incluir tautologías vulgares de determinaciones muy
simples sobre las condiciones necesarias para la producción, así como las condiciones que
la hacen avanzar. Esto realmente consistía en un montón de tautologías que terminaban
afirmando que la riqueza se crea más fácilmente en donde más existan los elementos que la creen.
Marx expresa una frustración ante la falta de seriedad de los análisis sobre la producción en
general, pues parece ser que lo único que quieren afirmar es que ésta es regida por leyes eternas de
la naturaleza, las cuáles casualmente terminan siendo las relaciones sociales burguesas:
“El cazador y el pescador solos y aislados con los que comienzan Smith y Ricardo pertenecen
a las imaginaciones desprovistas de fantasía que produjeron las robinsonadas dieciochescas,
las cuales, a diferencia de lo que creen los historiadores de la civilización,
en modo alguno expresan una simple reacción contra un exceso de refinamiento y un retorno
a una malentendida naturaleza.” El término dieciochesco de robinsonada
fue acuñado por Johann Gottfried Schnabel para referirse al género literario que emergió tras la
publicación en 1719 de la novela Robinson Crusoe. Esta novela causó tanto revuelo que produjo todo
un género literario en el siglo diecinueve y engendró una multitud de obras de ficción.
Como Marx menciona, los historiadores de la civilización pensaron que este género literario,
que incluye a Ricardo, Smith y hasta Rousseau, venía de una reacción contra el refinamiento y
una búsqueda de regresar a la naturaleza. Pero Marx nota que eso solo es la apariencia estética
de las robinsonadas, pues lo que verdaderamente reflejan es la naturaleza de la sociedad civil,
una sociedad de libre competencia donde cada individuo aparece desprendido de los lazos
que antes lo integraban a un conglomerado humano. Robinson Crusoe es el producto de la
disolución de las formas de sociedad feudales y de las nuevas fuerzas productivas modernas.
Sólo a partir del siglo dieciocho aparece el individuo aislado para quienes las relaciones
sociales son medios para lograr sus fines privados egoístas. Pero esta apariencia, menciona Marx,
también es falsa es una abstracción porque en este siglo es en el que las relaciones sociales han
llegado al más alto grado de desarrollo. El que la producción aparezca desde un individuo aislado es
tan absurdo como el que lo haga el lenguaje. Sin embargo, Smith y Ricardo lo ven al revés
y toman el resultado histórico abstracto, el individuo aislado, como el punto de partida
de la historia. Han confundido al trabajo asalariado con el trabajo en general o a la
propiedad privada con el trabajo acumulado. Han cometido el error de Hegel de pensar que lo más
abstracto precede a lo más concreto. Se imaginan una sociedad primitiva con valor de cambio,
pero para que ésta exista realmente se necesita una sociedad concreta en la que aparezcan
las determinaciones de división del trabajo, propiedad privada, intercambio y mercancías.
Sin embargo, muy a la Hegel, Marx reconoce que esto no es su culpa, sino culpa de su tiempo:
“Las abstracciones más generales surgen únicamente allí donde existe el desarrollo concreto más rico,
donde un elemento aparece como lo común a muchos, como común a todos los elementos.
Entonces, deja de poder ser pensado solamente bajo una forma particular.”
Es decir, para poder entender las determinaciones abstractas de la sociedad, ésta tiene que llegar
a un desarrollo tal que exista una diversidad de elementos que se puedan comparar y así realizar
correctamente el análisis. Así, el trabajo en abstracto, o trabajo en general, solo es
pensable en una sociedad en la que los individuos pueden pasar fácilmente de un trabajo a otro,
donde un trabajo particular les es indiferente. Por ello, para Marx, sólo en la sociedad
burguesa industrial, que es la más compleja y desarrollada, se pueden comprender las categorías,
la organización y las relaciones de producción de todas las formas de sociedad pasadas.
Tomando todo esto en cuenta, regresemos al punto de partida. Marx quiere hablar de la
producción en abstracto, de las determinaciones esenciales que hacen a algo producción. Para
obtener estas determinaciones hay llevar un proceso de análisis que atienda al hecho que
todas las épocas de la producción tienen ciertas determinaciones comunes, por ejemplo, en ellas
hay un sujeto que es la humanidad, y un objeto, que es la naturaleza. También hay que ver que
toda producción requiere un instrumento, aunque éste sea solo la mano, y que este instrumento
requiere trabajo pasado acumulado, aunque éste sólo sea la habilidad adquirida por la práctica.
A partir de esto Marx aventura una definición general de la producción:
“Toda producción es apropiación de la naturaleza por parte del individuo en el seno y por
intermedio de una forma de sociedad determinada.” Cuando afirma que la producción es apropiación,
lleva consigo el hecho de que una forma de producción implica una forma de propiedad.
Sin embargo, Marx tiene que llamar la atención a que esto no significa que la producción implique
a la propiedad privada, de hecho, recuerda que históricamente ha sido más común la propiedad
comunal. Además una forma de propiedad determinada también implica instituciones jurídicas,
por lo que cada forma de producción engendrará sus propias instituciones jurídicas, gobierno.
Luego aclara que también en la distribución se podría realizar un proceso similar en la
que se extraigan los caracteres comunes de los distintos momentos históricos para ver cuáles son
sus características generales. Se pueden observar determinaciones generales sobre la distribución,
que refiere a que una parte de la producción social toca al esclavo,
al siervo o al trabajador, y que otra toca al sacerdote, al señor, al conquistador,
o al burócrata. La proporción estará determinada por el concepto de propiedad y por la protección
de esta por medio del uso de la fuerza. Producción y distribución son parte de
las cuatro esferas que Marx identificará: producción, distribución, cambio y consumo.
Establecerá las definiciones de estas esferas en seis dimensiones semánticas diferentes:
de acuerdo a la función, al producto, al proceso, a la relación sujeto-objeto,
a la determinación cualitativa y cuantitativa, y al silogismo. Valdrá la pena, si gustan,
revisar estas definiciones con cuidado, y para ello dejaré una liga a un diagrama que
realicé sobre esto. Pero ahora procederé a una visión sintética de cada esfera.
Construye las esferas desde la más general o social, aquella de la producción,
hasta la más particular o individual, que es la del consumo. Desde esta perspectiva la producción
consiste en la objetivación de las personas mediante la apropiación de la naturaleza a las
necesidades individuales. Es apropiación en dos sentidos, en que se vuelve propia a la naturaleza,
se vuelve una propiedad, y en que se vuelve propia a las necesidades, se modifica.
El siguiente momento de lo general a lo particular es la esfera de la distribución. Ésta consiste en
la determinación de la proporción cuantitativa en la que la producción general corresponde a
cada individuo. Cada sociedad tendrá sus reglas de distribución, en el capitalismo el trabajador
se queda con el salario y el capitalista con el resto, en el feudalismo el señor feudal
se quedaba con lo producido entre semana y el trabajador con lo producido el fin de semana,
en la esclavitud los esclavos se quedaban con apenas lo suficiente para no morir.
Marx no lo menciona explícitamente, pero queda claro que en la distribución se abstrae todo
elemento cualitativo de la producción y sólo se mantiene lo cuantitativo. En el
feudalismo la distribución se da en términos de días trabajados, y en el
capitalismo en términos de valor o dinero. La determinación cualitativa se obtiene en el
siguiente paso, el del intercambio. Esta esfera es en la que los individuos intercambian entre
sí los productos que pertenecen a su proporción para obtener aquellos elementos específicos que
van a satisfacer sus necesidades. Es decir, los individuos llegan con la proporción que
les tocó de lo que produjeron, o no produjeron, y la cambian para obtener aquellos productos
que van a satisfacer sus necesidades de alimentación, vestido, vivienda, o espíritu.
Estos productos luego pasan al momento más particular y específico: el consumo. Aquí el
producto se subjetiva, se vuelve persona, satisface las necesidades del individuo.
Con esto se resuelven dos pasos, el primero: el del análisis. Quedan definidos los conceptos
correspondientes a las cuatro esferas de acuerdo a sus determinaciones abstractas. El segundo
es el de una primera síntesis que muestra una determinación lineal desde la producción hasta
el consumo. Sin embargo, el proceso de síntesis es mucho más rico y complejo pues las distintas
esferas llevan entre sí muchas más determinaciones que las que se observan en un principio.
Como vimos, la síntesis consiste en unir determinaciones, esto significa que las
determinaciones se van a determinar mutuamente. Siendo que determinación es negación ¿Significa
que ahora producción, distribución, cambio y consumo se niegan? Sí… y no. Aunque suene
redundante, una determinación es una negación determinada. Decir que la producción determina
al consumo significa que la producción niega al consumo, pero no que el consumo desaparece,
sino que se limita. Una sociedad que sólo produzca comida chatarra sólo consumirá