Tacos y palabrotas en español (2)
Ese tipo de expresiones así ¿cómo crees que…? Porque en los libros no aparece normalmente ¿cómo crees? ¿Cuál crees que sea el mejor modo de aprender?
Héctor: Bueno, pues yo creo que esta generación lo tiene muy fácil comparado con la nuestra, porque tienen acceso a todo este material a través de YouTube, de Netflix, de la música en Spotify, todo el mundo puede escuchar música en español, ver series en español, todo el mundo puede informarse de qué series merecen la pena. Lo tienen muy fácil, y esa es la manera, cuando, cuando yo viene aquí a Inglaterra, me sorprendió mucho el nivel de inglés de los portugueses comparado con el nivel de inglés de los españoles y no creo que sean más inteligentes ellos, pero desde pequeñitos ven películas en inglés con subtítulos y nunca películas dobladas.
Juan: Eso es muy importante.
Héctor: Eso es muy importante. Entonces, si quieren aprender esas expresiones, esos modismos simplemente aún tengo que elegir una película, pues a lo mejor donde los protagonistas sea gente de su edad, por ejemplo, que no elijan una película de temática clásica porque es diferente, pero si eligen una película donde hay jóvenes que hablan de sus problemas en el barrio van a adquirir este vocabulario.
Juan: Si, si, si, imagínate las películas de Almodóvar, por ejemplo, están tan llenas de frases coloquiales, de tacos, de palabrotas y de todo esto ¿no?
Héctor: Claro, y series de televisión. Bueno, ahora hay muchas que son famosas y eso…
Juan: Es que muchos estudiantes dicen: “Ah, es que no entiendo, no entiendo las películas, no entiendo a los españoles cuando hablan en los videos porque hablan muy rápido, en la radio hablan muy rápido”, pero hay que acostumbrarse ¿no? Poco a poco, es la forma de, es la forma de mejorar ¿no?
Héctor: Sí, el problema no es del español, de la persona que habla español. El problema lo tiene la persona que lo escucha, porque yo recuerdo cuando vine a Inglaterra y ponía la televisión y no comprendía nada y decía: “Esta gente habla muy mal y muy rápido”.
Juan: Exacto.
Héctor: Y tenía que poner subtítulos en la televisión, ahora ya no ¿por qué? ¿han cambiado ellos? ¿Están hablando ellos más lento? ¿o ha mejorado mi capacidad de comprensión? Yo creo que es obvio que es lo segundo. Es simplemente acostumbrarse y es un musculo que hay que entrenar.
Juan: Si, aunque al principio cuesta, al principio cuesta mucho, pero si, o sea vale la pena. Al principio te cuesta porque piensas que nunca lo vas a entender, hay acentos diferentes. Yo recuerdo, ahora que lo dices, yo recuerdo que a mí me costaba muchísimo entender el acento americano, el acento norteamericano, de Estados Unidos. Yo estaba acostumbrado al acento inglés, había estudiado siempre, bueno, de hecho, es el acento para mi más fácil, el acento del sur de Inglaterra, del sudeste de Inglaterra, porque es el acento que tienen normalmente, o que tenían, por lo menos antes, los audios de los libros, en general, era el acento de Cambridge, de todo lo que es el sur y es sudeste de Inglaterra.
Pero claro, no es el único acento ¿no? Entonces, cuando alguien me hablaba o veía películas, por ejemplo, de Estados Unidos, o bueno, incluso peor, de Escocia ¿no? El acento de Escocia o el acento del norte de Inglaterra, de Liverpool, no entendía absolutamente nada, yo odiaba, odiaba las películas americanas, norteamericanas, porque no las entendía, me parecía, yo tenía la impresión que tenían cuando hablaban una patata caliente en la boca y que no la podían cerrar y eso era lo que yo entendía ¿no? Y ahora, no sé, porque he visto muchas series y muchas películas norteamericanas, me imagino. Pues, oye, no tengo ningún problema en entender, hombre, como es natural, no es que entienda todo al cien por cien, pero muchísimo mejor que antes, no me da miedo ver una película con acento norteamericano. Esto es una cuestión de costumbres ¿no? De habituarse, quiero decir.
Héctor: Si, claro, pero hay películas que son jodidísimas.
Juan: ¿Películas que son jodidísimas?
Héctor: Películas que son jodidísimas de entender. Yo vi una de los hermanos Cohen, no me acuerdo como se llamaba, pero ocurría en el centro del país, en una región, no sé si era Texas.
Juan: Ah, si, si, si era una película de cowboys, de vaqueros que era homosexuales.
Héctor: No, no, no, esa es otra, esa es otra, esa no es de los Cohen. Era de, de este…
Juan: ¡Fargo! ¡Fargo! ¡Fargo! No.
Héctor: No era Fargo, era una posterior. Pero bueno, yo no entendí nada, nada. Era de, creo que era de Tommy Lee Jones, el protagonista y esa no la entendí.
Juan: Claro, es que Estados Unidos es tan grande que claro, el acento no es lo mismo, el acento de California, que el acento de Texas, que el de Arkansas.
Héctor: Y la mayoría de las películas que vemos pues están basadas en California o en Nueva York, no en esa región.
Juan: Exacto, en cuanto cambia, en cuanto cambia la zona, el acento, si es mucho más difícil ¿no? Pero bueno, para mejorar, pues la única forma es ver material real ¿no? Porque muchos estudiantes míos de español coloquial y de otros cursos me dicen: “Ah, yo a ti te entiendo muy bien, te entiendo perfectamente, hablas muy bien, hablas muy claro, vocalizas todo”. ¡Claro! ¡Claro! Pero es porque os habéis acostumbrado, bueno, los estudiantes se han acostumbrado a mi forma de hablar, yo también soy profesor entonces hablo más lento, hago un esfuerzo por pronunciar bien cada silaba, cada letra ¿no? Las S del plural, por ejemplo. Cuando hablo yo tengo cuidado de pronunciar bien. Claro, la gente que no, la mayoría, el 99,9% de la gente que no son profesores de español, pasan de este tema, ellos no se dan cuenta de cómo están hablando ¿no? Y entonces, pues claro, es mucho más difícil, pronuncian, hablan mucho más rápido, hay palabras que no pronuncian, usan un vocabulario que vosotros no conocéis porque es más informal. En fin, y la forma… entonces, lo que me decís, que yo hablo muy bien y que me entendéis muy bien, no os conforméis con escucharme a mí, entendéis que tienes que dar el paso, tienes que salir de esta zona de confort que soy yo, en este caso, y tenéis que poneros a escuchar a otra gente, por ejemplo, a Héctor, hoy estamos escuchando a Héctor que tiene un acento diferente.
Héctor: Pero estamos hablando de manera muy elegante, podríamos relajarnos un poco durante un minuto y hablar como si no estuviéramos hablando para ellos ¿no? Y hablar un poco más de manera informal tu y yo.
Juan: Sí, sí, podríamos hacerlo incluso más complicado ¿no?
Héctor: Si nos ponemos un minuto a hablar como tú y yo hablamos en la calle, a lo mejor…
Juan: Sabes que yo, si te digo la verdad, yo llevo tanto tiempo en Londres, en Inglaterra, que yo ahora, yo creo que hablo así. Yo creo que hablo, ha cambiado mi forma de hablar porque los únicos españoles que conozco son profesores de español también. Y entonces, yo ahora no estoy en contacto con españoles de verdad, digamos, españoles reales, estoy en contacto con gente, bueno, estoy en contacto con gente que lleva aquí en Inglaterra muchos años, como tú ¿no? Entonces, nuestra forma… Yo cuando voy a España, mis amigos me dicen: “Juan, hablas raro” “Hablas raro tío” Y es que, hablo raro, bueno, no sé exactamente, si me imagino que es porque, pronuncio mejor, yo que sé, me ha cambiado el acento un poco ¿no? y, en fin.
Héctor: Nos hemos Inglesizado.
Juan: Inglesizado. Nos hemos hecho nuestro…
Héctor: Y decimos perdón y gracias mucho más a menudo.
Juan: Eso también, esas costumbres de decir gracias y perdón.
Héctor: Y lo siento.
Juan: Todo eso sí. Sí, porque en España es más relajado, es más…no se hace de forma tan frecuente.
Héctor: Si, yo cuando voy a España y pido una cerveza, siempre digo “por favor” y después le digo “gracias”.
Juan: Y el camarero te mira como si estuvieras como una cabra, como si estuvieras como una cabra.
Héctor: Jodido de la cabeza.
Juan: Porque, por ejemplo, estoy pensando, yo soy del sur y Héctor tu eres del norte ¿no? ¿de dónde eres exactamente?
Héctor: De Oviedo, una ciudad pequeñita que se llama Oviedo, en Asturias.
Juan: En Asturias ¿vale? Pero en realidad, ahora, yo creo que, vamos, no tenemos prácticamente acento ¿Tú crees que yo tengo acento del sur de España?
Héctor: No, en Londres no lo tenemos. Me imagino que tu harás como yo, cuando vas a tu pueblo cambias, yo cambio totalmente.
Juan: Exacto, o sea, cuando yo vuelvo a Granada y empiezo a escuchar a la gente en la calle, y a mis amigos y tal, pues efectivamente al cabo de dos o tres días estoy hablando como ellos ¿no?
Héctor: Yo no necesito dos o tres días, yo necesito dos minutos.
Juan: ¿Dos minutos?
Héctor: Si, es automático, es automático porque está en el subconsciente. De hecho, de hecho, no, de hecho, lo hago hoy cuando hable con mis padres por teléfono, cambiaré.
Juan: Cambias el acento.
Héctor: Absolutamente, sí, sí. Soy capaz de hacerlo fácilmente
Juan: Vale, pues otro día si quieres hacemos una conversación hablando con más tacos, con más expresiones coloquiales y tú con acento asturiano.
Héctor: Vale.
Juan: Y yo con acento andaluz de Granada.
Héctor: Pero es difícil porque…
Juan: Claro, es algo natural.
Héctor: …Tienes que estar, tienes que estar con alguien que tenga el mismo acento y te adaptas, pero si tú tienes tu acento andaluz y yo el mío no funciona. Creo que tienes que estar en el entorno adecuado, sería muy ficticio, no ficticio, sería muy forzado, sería muy forzado.
Juan: Sí, si.
Héctor: Hay una cosa que no hemos tocado, y esto me gustaría preguntártelo a ti.
Juan: Venga hombre
Héctor: ¿Qué te parece a ti que las chicas utilicen palabrotas?
Juan: ¿Las chicas? Las mujeres en general.
Héctor: Si, las mujeres.
Juan: Las tías.
Héctor: Las tías.
Juan: Pues, vamos a ver, no quiero parecer demasiado antiguo. Mira, cuando yo era joven, cuando yo estudiaba en la universidad, hace muchos, muchos años, pues las chicas, las tías no decían tacos o no decían tantos tacos como dicen ahora. Y realmente, cuando una tía decía tacos, no me gustaba mucho, me parecía un poco vulgar, me parecía maleducada, no sé, no me gustaba, no me gustaba. Pero ahora, claro, ahora creo que las chicas, las chicas jóvenes, sobre todo, usan muchos tacos cuando hablan. Incluso, usan tacos de una forma que me parece extraña porque hablan, por ejemplo, una tía dice, puede decir, por ejemplo: “Estoy hasta los cojones”.
Héctor: Sí.
Juan: Y que eso lo diga una tía me parece un poco raro.
Héctor: Ya.
Juan: Pero la opción de decir lo otro.
Héctor: Dilo, dilo “Estoy hasta el coño”
Juan: Eso es muy fuerte, es muy fuerte.
Juan: Seria peor, pero no sé, es un poco extraño, o por ejemplo una chica diciendo: “Estoy acojonada”.
Héctor: ¿Pero es que hay otra opción para decir eso? En femenino no existe.
Juan: No lo sé, pero es un poco extraño porque una chica no puede estar acojonada.
Héctor: Yo tengo que decirte que no conozco muchas chicas entre mis amigas que los utilicen tanto.
Juan: Pero es que tus amigas ya son de…
Héctor: De otra generación.
Juan: Son de nuestra generación, pero las chicas jóvenes que tienen ahora 20 años por ejemplo, usan muchos tacos.
Héctor: Si, es cierto.
Juan: No sé, quizás es una falta de costumbre ¿Tu qué piensas? A mí no me gusta, no sé, quizás porque no estoy acostumbrado, pero ¿qué impresión te causa eso?
Héctor: Es un tema complicado porque todos estamos a favor de la igualdad en todos los ámbitos. Entonces, pues si yo los digo ella tiene el mismo derecho que yo a decirlo, pero es cierto que todavía está como un poco peor visto. De hecho, es curioso, pero yo creo que cuando yo estoy con mis amigas, cambio un poquito mi lenguaje.
Juan: ¿Hablas menos? ¿Dices menos tacos?
Héctor: Estoy pensándolo, no, no, la verdad es que depende de que amigas. Estoy pensando una amiga ahora con la que digo muchos tacos.Ah claro, yo creo que depende de la persona, te adaptas a la persona. Entonces, si, tengo amigas de mi edad que dicen bastantes tacos.Juan: Ahora recuerdo que cuando estaba en la universidad tenía una amiga que se llamaba, vamos a ver si, vamos a ver si, vamos a ver si…Héctor: Maribel.Juan: Maribel, se llamaba Maribel y recuerdo que ella de vez en cuando decía tacos. De vez en cuando decía tacos, pero tenía una imagen como de chica un poco…No sé cómo explicarlo, un poco ñoña ¿entiendes ñoño? Si, un poco ñoña, una chica…Héctor: Cursi.Juan: Si, cursi, ñoña, ella parecía que no decía tacos ¿no? Por su forma de vestir, por su forma de hablar era un poco ñoña, era un poco sosa digamos ¿no? Y entonces los chicos, cuando estábamos con ella, no decíamos tacos, no decíamos tacos.Héctor: Los cortabais.Juan: Los cortábamos, exacto, los cortábamos. Y recuerdo una vez, que a mí se me escapó un taco delante de ella, no recuerdo exactamente. Yo dije algo, no recuerdo exactamente qué y entonces dije: “Con perdón, con perdón de Maribel” Con perdón de Maribel. O sea, se hacía esto, quizá tu no lo recuerdas, pero antes, yo recuerdo que cuando un hombre hablaba así, decía tacos delante de una mujer, se pedía perdón a la mujer, se decía “Disculpas. Con perdón para Maribel o para María o para Carmen” ¿no?Héctor: Siempre era una chica.Juan: Si, si, delante de los hombres existía esa mentalidad, de que tu podías…Los hombres bebían, fumaban y decían tacos y las mujeres eran mejores, digamos, digamos que no fumaban, no decían tacos.Héctor: No se emborrachaban.Juan: No se emborrachaban, no iban al bar, por supuesto. No iban al bar para emborracharse. En fin, digamos que no era considerado femenino, digamos ¿vale? Algo así ¿no? Entonces, en conclusión, que si, que somos unos viejos, quizá.Héctor: Fíjate yo tengo un amigo, un chico, se llama Juan, puedo decir su nombre real.Juan: Pero no soy yo.Héctor: No, es otro Juan y él nunca dice tacos. Nunca dice, entonces yo cuando hablo con él procuro no decir los tacos, pero…Juan: Uno se adapta a la persona.Héctor: Si, y lo que pasa es que no voy a cambiar radicalmente mi manera de ser y de vez en cuando digo alguno, pero intento no decirlo, porque sé que a él no le gusta y es un chico. Entonces, depende mucho de las personasJuan: Y qué te parece, algunas personas usan, digamos, versiones infantiles o versiones más moderadas de los tacos. Por ejemplo, en lugar de decir: “Joder” dicen “Jo” o “jodines”, o en vez de decir “Ostias” dicen “ostras”.Héctor: Si, o me cago en la mar.Juan: Yo digo me cago en la mar, yo no digo me cago en la leche o algo así.Héctor: Bueno, en la leche es bastante usual, el fuerte es me cago en la…Juan: ¡No! ¡No!¡No!¡No!Héctor: ¿No lo puedo decir?Juan: Hay que tener un límite. Hay que tener un límite.Héctor: Es que yo soy del norte, y en el norte somos mucho más brutos. Los tacos que puedes oír en el norte de España…Juan: Te aseguro que en el sur hay gente también muy bruta.Héctor: Puede ser, pero blasfemar sobra.Juan: Blasfemar es diferente. Es que blasfemar ya es otro nivel ¿vale?Héctor: SíJuan: Los tacos es una cosa, pero blasfemar es un poco diferente ¿no?Héctor: ¡Claro! Porque puede ser ofensivo con gente que tiene unas creencias. Entonces, muchas veces se adaptan, por ejemplo, en Asturias decimos “Cagon ros”Juan: Ok.Héctor: Para evitar decir lo otro.Juan: Si, yo digo “Me cago en la mar”. “Me cago en la mar salada” digo, “me cago en la leche” también, si. Si, vale.Héctor: Nosotros tenemos uno muy simpático, no lo voy a decir: “Me cago en la v… del motocross” No me digas porque, es decir hay algo muy interesante que se nos ha olvidado comentar y es la riqueza que tienen las palabrotas en español, comparado con el inglés que siempre el F-Word. Nosotros tenemos una riqueza fantástica.Juan: Tenemos imaginación, somos creativos ¿no?Héctor: Hay mucha creatividad, hay mucha creatividad. Eso es algo que me fascina, porque en inglés me parece como muy aburrido.Juan: Es posible, si. No lo había pensado, no lo había pensado. Muy bien Héctor, pues nada, creo que estamos de acuerdo en muchas cosas, me parece ¿no? Quizás demasiadas.(Risas)Héctor: Somos objetivos, y mira para terminar…Juan: Objetivos no, somos subjetivos, damos nuestra opinión ¿no?Héctor: Sí, pero es una opinión informada, no creo que hayamos mentido mucho.Juan: No, si, si, mentir no, pero es que es nuestro punto de vista ¿no? Puede haber otros puntos de vista diferentes ¿no?Héctor: Sí, sí puede ser.Juan: Puede ser no, seguro, seguro.Héctor: Puede ser, mira a mi algo que me choca, sé que tenemos que terminar, pero es un tema tan interesante.Juan: Venga.Héctor: Fíjate, en Inglaterra los futbolistas cuando hablan ante la televisión parece que cuidan mucho su lenguaje, no dicen palabrotas. En España es muy habitual está pregunta de un periodista: “¿Qué tal ha sido el partido? ¿Cómo estáis? ¿Habéis perdido? – Sí, estamos muy jodidos.” Eso en la televisión pública en España, es habitual, estamos jodidos porque hemos perdido este partido.Juan: Si, como lo hemos dicho antes, la televisión ahora en España, yo no la veo muy a menudo pero a veces he visto unos programas y sí, yo flipo con el nivel de tacos que usan, que ya te he dicho me parecen un poco excesivos también.Héctor: Pero esos programas a los que te refieres, muchas veces es gente anónima o gente que no es muy importante, pero cuando a lo mejor, el capitán de futbol de la selección española, que es un referente…Juan: ya, ya, ya, ya. Pero jodido es algo que ya está muy aceptado.Héctor: Pero nunca lo oirás a un futbolista inglés, como f, eso no se puede decir.Juan: Claro, no se puede, son culturas diferentes, son culturas diferentes, y entonces claro, no se puede traducir exactamente.Héctor: Claro y entonces parece que suena mucho más fuerte en español.Juan: Yo en inglés, en inglés yo no digo esas palabras porque llevo aquí tantos años y he aprendido que esas palabras en general no se deben decir.Héctor: Eso lo cortas luego.Juan: Yo no uso en inglés ese tipo de… Uso muchas menos palabrotas en inglés, no uso palabrotas en inglés generalmente. No, no, no.Héctor: Te has adaptado.Juan: Si, nos hemos adaptado a esa cultura. No me has dicho, creo recordar, no me has dicho qué piensas de ese tipo de palabras como Jope, ¿sabes? Que son versiones infantiles.Héctor: A mí no me gustan.Juan: Ostras ¿no? Bueno, ostras en lugar de ostias no te gusta ¿no?Héctor: A mí no. Me parecen muy cursis, muy ñoñas, muy infantiles, o lo dices o no lo dices, no me gustan las medias tintas.Juan: Eso es lo que dicen los niños ¿no? En lugar de joder dicen Jo, o jolines ¿no?Héctor: A mí no me gustan, a mí me parecen infantiles, prefiero decir “¡Vaya, por Dios” o “¡Qué pena!” o “¡vaya hombre!” En lugar de quedarse…Juan: Me gusta eso de por dios. ¡Por Dios! ¡Por lo que más quieras!Héctor: Claro, ese tipo de expresiones que merecen la pena, se están perdiendo porque recurrimos con exceso a las palabrotas, y estamos perdiendo expresiones también muy expresivas, muy gráficas, que tienen mucha fuerza, y las estamos perdiendo porque utilizamos demasiado las palabrotas. Ese es uno de los problemas que yo veo, estamos perdiendo riqueza léxica.Juan: Si, es que bueno, cuando se usan las palabrotas demasiado, eso denota falta de vocabulario.Héctor: Falta de vocabulario, exactamente.Juan: Porque lo que tu decías antes, las palabrotas añaden sabor a la conversación, pero claro, si usas demasiadas, lo que pasa es que evitas…O sea, no estás diciendo un montón, un mogollón de expresiones que son muy buenas también, que no son palabrotas, pero que son muy ricas ¿no?Héctor: Si, que expresan lo que quieres expresar con las palabrotas, pues es enfado, alegría, sorpresa.Juan: Y hay otras que podrías utilizar, es decir si, las palabrotas puedes utilizarlas, pero hay que saber usarlas, hay que saber en qué momento, en que situación.Héctor: Y combinarlas con otras expresiones.Juan: Claro, tener una riqueza de vocabulario. Lo importante es saber cambiar el registro.Héctor: Si.Juan: Saber cambiar de estar en una entrevista de trabajo, a estar en una cafetería, a estar en tu casa con tus amigos, con tu familia. Hay que cambiar el registro, tener vocabulario suficiente para estar con un amigo en un bar o con un sacerdote en una iglesia, y con tu novia en el cine ¿no? Hay que cambiar el registro, no puedes hablar siempre igual.Héctor: Exactamente. Y en estudiantes de lenguas extranjeras, lo que tiene que cambiar es su mentalidad, y cuando escucha a un español utilizar esas palabras, no asumir que esa persona es maleducada porque en su propia lengua eso es un acto maleducado. El estudiante del español tiene que comprender que son parte de la lengua, o del carácter de la persona y de la lengua también. Tiene que reconocer que es una cultura diferente, y tiene que entender eso, porque no pueden juzgarlos a nosotros con su propia visión del mundo.Juan: Claro, hay que…Es que aprender una lengua también es aprender una cultura diferenteHéctor: Claro.Juan: Aprender otras formas de vida, es parte del aprendizaje ¿no?Héctor: Es parte del aprendizaje.Juan: Es normal que tengan un choque cultural, digamos, por ejemplo, en esto de los tacos, pero si hay que aprender que es una cultura diferente, es una forma diferente de ver las cosas.Héctor: Bueno, y tienen que, tienen que ponerse…Juan: ¡Las pilas! Tienen que ponerse las pilas.Héctor: Claro, tienen que adaptarse igual que nosotros nos adaptamos aquí y no vamos diciendo todo el día palabrotas en inglés, pues el estudiante que aprende español tiene que adaptarse. Y si no las quiere utilizar está en su derecho a no utilizarlas, pero no debería juzgar a los españoles cuando las utilizamos porque es como es.Juan: Muy bien, pues me parece una conclusión excelente.Héctor: Cojonuda.Juan: Cojonuda. No ha sido para nada un coñazo está charla. Hoy chicos, hemos hecho un episodio diferente en nuestro podcast. Normalmente, yo estoy aquí solo, me enrollo y hoy nos hemos enrollado los dos… Bueno, nos hemos enrollado en el sentido…Cuidado con eso, nos hemos enrollado en el sentido que hemos hablado mucho ¿no? Hemos estado un buen rato aquí hablando. Yo creo que ha sido interesante porque así habéis escuchado otro acento diferente, habéis visto como hablamos, como hemos hecho este dialogo entre los dos y creo que está bastante bien. Y pues nada, espero que os haya gustado chicos, y como siempre nos vemos. No, vemos no, nos escuchamos la próxima semana aquí en español con Juan, que tengáis una semana fantástica ¡adiós! ¡hasta luego!