Libertad sin ira (2)
“Dicen los viejos que en este país
Hubo una guerra
Que hay dos Españas que guardan aún
El rencor de viejas deudas”.
Clavado. Esto era clavado. Esto es lo que yo recuerdo que decía mucha gente tras la muerte de Franco: que sin un gobierno firme y autoritario volvería la violencia entre los partidos políticos, el terrorismo, el comunismo, la anarquía y, finalmente, la guerra civil.
Las dos Españas de las que hablaba la canción se refiere a la España conservadora y a la España revolucionaria, la España de derechas y la España de izquierdas que a lo largo de la historia se han enfrentado en guerras civiles, revoluciones, atentados terroristas… La última vez fue en la Guerra Civil de 1936 - 1939 en la que los franquistas o nacionales se enfrentaron a los rojos o republicanos.
“Dicen los viejos que hacemos
Lo que nos da la gana
Y no es posible que así pueda haber
Gobierno que gobierne nada”.
Hacer lo que nos da la gana es hacer lo que uno quiere sin tener en cuenta las consecuencias o si hacemos el mal a otras personas. Eso es hacer “lo que a uno le da la gana''.
Y esa era la creencia de mucha gente, sobre todo de gente mayor: que los jóvenes solo querían hacer lo que les diera la gana, que confundían la libertad con el libertinaje; que con la democracia llegaría la pérdida de los valores cristianos, el divorcio, el aborto, la inmoralidad…
En suma, que España necesitaba un gobierno fuerte para evitar el desorden y el caos.
“Dicen los viejos
Que no se nos dé rienda suelta
Que todos aquí llevamos
La violencia a flor de piel”
Exacto, eso era lo que recuerdo que decía mucha gente, especialmente los viejos que habían vivido la guerra civil y luego la dictadura: que los españoles llevaban la violencia a flor de piel, es decir, que eran proclives a usar la violencia y que si se daba “rienda suelta” a la gente , o sea, libertad, España volvería al caos de la guerra civil.
“Dar rienda suelta” a algo es permitirle hacer lo que quiera sin límites, con total libertad. Y en aquella época, poco después de la muerte de Franco, mucha gente pensaba que la democracia traería el desorden, el caos, el libertinaje, la pérdida de los valores cristianos, el comunismo…
La canción también hablaba del miedo, de la sumisión de la mayoría de la gente:
“Pero yo solo he visto gente
Que sufre y calla, dolor y miedo
Gente que solo desea
Su pan, su hembra y la fiesta en paz”
“Pero yo solo he visto gente
Muy obediente, hasta en la cama
Gente que tan solo pide
Vivir su vida, sin más mentiras y en paz”.
Esta parte de la canción venía a decir que aunque hubiera españoles con ideas muy radicales, con la violencia a flor de piel, la mayoría de la gente solo quería vivir en paz y llevar una vida sencilla lejos de las luchas políticas de unos y de otros por el poder.
Esa era la realidad de España. La mayoría de la gente no era ni comunista ni franquista. La mayoría de los españoles habían vivido 40 años de dictadura franquista y se habían acostumbrado a vivir en silencio, obedientes de los poderosos por miedo a las represalias, con el recuerdo de los años de la guerra civil, la represión de la posguerra, los fusilamientos, el hambre, la miseria…
Esa era la realidad. Eso es lo que yo recuerdo. La mayoría de la gente estaba harta de las dos Españas, de los enfrentamientos entre derechas e izquierdas, y solo quería vivir en paz.
Y de hecho, en las primeras elecciones democráticas que hubo en 1977, el partido que triunfó no fue el temido Partido Comunista ni tampoco Alianza Popular, el partido formado por muchos antiguos franquistas.
No. El partido que ganaría las primeras elecciones tras la muerte de Franco con una amplia mayoría fue Unión de Centro Democrático, es decir, un partido de centro, un partido moderado que buscaba la reconciliación entre los españoles y una transición pacífica hacia la democracia.
A pesar de que el Partido Comunista había sido durante 40 años la fuerza más importante de oposición a la dictadura y contaba con un gran apoyo en las universidades y entre muchos trabajadores, el resultado de las elecciones no dejaba lugar a dudas: los españoles estaban cansados de radicalismos. No querían la dictadura de Franco, pero tampoco querían hacer la revolución comunista de un día para otro.
La mayoría de los españoles querían simplemente vivir en paz.
A mi tía la mayor, como digo, la canción no le hacía mucha gracia porque le recordaba que ella era una vieja que había vivido la guerra civil y la posguerra.
De hecho, a menudo contaba anécdotas de su vida durante los años de la guerra y lo mal que lo habían pasado ella y sus hermanos en la posguerra; el hambre que habían pasado, el estraperlo…
Recuerdo que a menudo me decía “¡Ay, niño, si tú hubieras vivido la guerra! ¡Ay, si tú supieras lo que es una guerra! ¡Ay, qué suerte tienes de no haber pasado una guerra!”
Como muchos de los viejos de aquella época que había vivido durante la dictadura, ella también tenía miedo de que el caos y la violencia volvieran a España, pero, por encima de todo, lo que mi tía odiaba más era hacerse vieja y que le salieran arrugas en la cara y en el cuello. Eso no lo podía soportar.
Y por eso no le hacía mucha gracia Libertad sin ira, aquella canción que hablaba de los viejos que habían vivido la guerra civil y que se estaba haciendo tan popular que todo el mundo la cantaba y parecía saberse la letra de memoria todo el mundo.
A pesar de las antipatías personales de mi tía, Libertad sin ira se hizo muy popular y se convirtió en un símbolo de la lucha pacífica por la libertad.
Es una canción que supo unir a las dos Españas, la de izquierdas y la de derechas, y se hizo tan tan popular que todos los españoles, también los de hoy, conocen la letra y seguramente la han cantado alguna vez.
Aunque fue publicada en 1976, creo, tan solo unos meses después de la muerte de Franco, es una canción con la que los españoles de diferentes generaciones nos identificamos y que cantamos en los momentos más trágicos y sombríos para sentirnos juntos, para abrazarnos unos a otros y no sentirnos solos.
La última vez que la escuché fue en 1997 cuando la organización terrorista ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco.
Fueron momentos muy trágicos y muy dolorosos en la historia reciente de España. Yo ya estaba en Londres, pero me emocionaba y se me ponía la carne de gallina escuchando a la multitud que recorría las calles y las plazas de España pidiendo la liberación de Miguel Ángel Blanco y cantando Libertad sin ira.
Yo ya estaba en Londres, como digo, pero escuchar esa canción de nuevo me emocionaba y me hacía estar más cerca de España.
Otro día hablaremos con más calma del secuestro de Miguel Ángel Blanco… Uno de los episodios más dramáticos y más tristes de la historia reciente de España.
Por hoy lo vamos a dejar aqui.
Decir solo que, con el paso de los años, cada vez entiendo mejor a mi tía la mayor. Yo que de niño me reía de ella y le tomaba el pelo pensando que exageraba con su miedo a envejecer y no entendía por qué le caían tan mal las enfermeras jóvenes que mascaban chicle, tengo que confesar que ahora soy yo el que odio mirarme al espejo y ver que me queda cada vez menos pelo en la cabeza y que tengo cada vez más arrugas en la cara.
Y por si eso fuera poco cada vez me caen peor los chicos jóvenes que mascan chicle…
En fin, chicos, nos vemos… No, no nos vemos… Nos escuchamos. Nos escuchamos en el próximo episodio de nuestro podcast.
¡Hasta pronto!