La mejor lección (2)
Ese es el riesgo de vivir en libertad, pero es un riesgo que hay que correr porque la alternativa, la alternativa es mucho peor, la alternativa es la dictadura, la infantilización de la sociedad. El tratar a la gente como si fueran niños pequeños a los que hay que educar y proteger.
Es posible que lo que alguien diga nos ofenda, nos dé asco, nos parezca inmoral, cruel, pero a pesar de ello, la libertad, la libertad de expresión en particular, es más importante que el derecho a no ser ofendido.
Los sentimientos de las personas no pueden ser nunca el criterio para decidir lo que se puede o lo que no se puede decir, lo que se puede o no se puede hacer en una sociedad.
Por eso, a veces me quedo muy perplejo cuando veo comentarios en las redes sociales o en los medios de comunicación, en general, de gente que pide la censura de un vídeo, de un libro, una película… porque a ellos les ofende.
¿Y? ¿Y qué?
Que algo sea ofensivo para alguien no significa que, por ese motivo, se deba prohibir ni censurar.
Vivir en una democracia significa tratar a la gente como adultos, no como niños pequeños o adolescentes malcriados a los que hay que educar y proteger de los peligros del mundo, y a los que hay que decirles constantemente lo que está bien y lo que está mal porque ellos no saben decidirlo por su cuenta. Creo que esa fue la lección más importante que los españoles aprendimos durante la transición y espero que no la olvidemos nunca.
¡Nos vemos en el próximo episodio de nuestro podcast!