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Esp - VisualPolitik, ¿Por qué MÉXICO es TAN VIOLENTO? - VisualPolitik (1)

¿Por qué MÉXICO es TAN VIOLENTO? - VisualPolitik (1)

Cada vez que nos hablan de México, es muy probable que pensemos en tacos, tequila y

mariachis, ¡Ay esas rancheras!

Pero, por desgracia, también es muy probable que un instante después pensemos también

violencia, narcotráfico y crimen organizado.

De hecho, este mismo año 2023 ha empezado con una noticia que ha dado la vuelta al mundo,

fijaos: N1(6 de enero de 2023:El cártel de Sinaloa

lanza una violenta respuesta cuando México recaptura al hijo de El Chapo.

The Guardian.

Lógicamente, que detengan a un narco es una buena noticia, pero, sin embargo, sus consecuencias

inmediatas pueden no serlo tanto.

Cuando cae un pez gordo, de repente se desatan enormes olas de violencia a la que tristemente

muchos mexicanos ya se han acostumbrado.

La realidad, queridos amigos de VisualPolitik, es que la violencia está tan arraigada en

la sociedad mexicana que, incluso, ya forma parte de la cultura popular.

Estoy seguro que prácticamente todos habéis oído hablar de los corridos mexicanos, canciones

y baladas sobre política, romances e historia.

Y seguro, seguro que también habéis oído hablar de su variante más controvertida:

los“narcocorridos”, canciones que cuentan las historias de los narcos, a quienes presentan,

incluso de manera heroica.

Y, siendo honestos, aunque México es mucho más que todo eso, desgraciadamente tiene

bastante sentido que a esociemos este país con el mundo del narcotráfico.

Al fin y al cabo es su puerta natural de entrada al gigantesco y codiciado mercado de Estados

Unidos.

A los narcos les viene que ni pintando estar tan cerca del mayor centro de consumo mundial

de narcóticos.

Pero, un momento, esto por sí solo no nos explica por qué hay tanta violencia en México.

Al final y al cabo si todo fuese por la frontera, los narcos podrían haberse establecido también

en Canadá, ¿no os parece?.

Pues bien, echad un vistazo a este mapa: Lo que estáis viendo en pantalla es un mapa

que divide la ciudad de El Paso, en Texas, y Ciudad Juárez, en México.

Este punto ha sido siempre considerado como uno de los más calientes del narcotráfico

americano.

Pero, ¿y si os dijera que El Paso está considerada como una de las grandes ciudades más seguras

de Estados Unidos mientras que en cambio Ciudad Juárez una de las más violentas de todo

México?

De hecho, Ciudad Juárez fue considerada en 2021 como la segunda ciudad mexicana con mayor

número de homicidios por cada 100.000 habitantes.

Entonces, el problema no puede ser solamente el narcotráfico.

¿No os parece?

Pues por ahí van los tiros, nunca mejor dicho.

Para muchos el auténtico problema de este país no son en sí mismo los narcos sino

sobre todo la debilidad y la corrupción de muchas de las instituciones mexicanas.

Incluso hay expertos que apuntan que gran parte de México sería algo así como un

estado fallido dónde muchos ciudadanos confían más en los narcos que en el propio estado.

O quizás el problema sea que en esas zonas el estado no pinta prácticamente nada y todo

el control está en manos de esos mismos narcos.

¡Cómo para hacerles frente!

Tal vez por eso desde que en el año 2000 el gobierno mexicano empezó a enfrentarse

al narcotráfico de manera directa, la violencia se ha disparado y hoy es ya con mucha diferencia

el mayor problema del país.

El mayor problema y, también una de las grandes prioridades del actual presidente, Andrés

Manuel López Obrador.

La pregunta, por tanto, que podemos hacernos es: ¿Por qué sigue habiendo tanta violencia

en México?

¿Hasta qué punto tienen poder los cárteles mexicanos?

¿Qué éxitos está cosechando realmente AMLO?

Hoy en este vídeo vamos a responder a todas estas preguntas, pero antes vamos a ver un

poco de historia.

T1(ENEMIGOS ÍNTIMOS) En general, la relación entre narcotraficantes

y gobiernos ha sido bastante turbia y tormentosa.

Nunca sabes lo que te vas a encontrar.

Por ejemplo, desde que Estados Unidos declaró la guerra contra las drogas en 1971 bajo la

presidencia de Richard Nixon, decenas y decenas de gobiernos de todo el mundo han multiplicado

sus esfuerzos para intentar acabar con los narcos.

Sin embargo, la cruda realidad es que todos estos esfuerzos no han servido para gran cosa:

los narcos siguen colocando su mercancía a diestro y siniestro a lo largo de toda Europa

y Estados Unidos…

Lo que explica, por ejemplo, que los precios en la calle se hayan mantenido razonablemente

estables durante los últimos años.

Hablamos de toda una gigantesca industria milmillonaria cuyas redes de poder llegan

a salpicar a quienes se supone que tienen que enfrentarse a ellos.

La situación es tal que incluso se cree que la CIA, el FBI o la propia DEA han llegado

a “permitir” la entrada de narcóticos en Estados Unidos para poder atrapar a los

peces gordos.

Ahora bien, si hay un país dónde con el paso del tiempo se ha hecho más conocida

la colaboración entre estado, políticos y narcos ese es, precisamente, México.

Sin ir más lejos, uno de los partidos con más escándalos y acusaciones por sus nexos

con el narco no es otro que el Partido Revolucionario Institucional, más conocido como el PRI.

Claro, hablamos de un partido que ha controlado el gobierno de México durante más de 60

años.

Y eso, queridos amigos, eso es mucho tiempo.

Tanto como para poder hacer amigos en el mismísimo infierno.

Y de hecho, si por algo se ha caracterizado la historia del PRI es por estar plagada de

todo tipo de acusaciones de fraude electoral y, sobre todo, de corrupción.

Pero no de cualquier corrupción, sino de la corrupción vinculada al narcotráfico

y al crimen organizado.

¿Queréis un ejemplo?

Pues ahí tenemos casos como el de Raúl Salinas de Gortari, uno de los hermanos del expresidente

Salinas de Gortari, que se vio seriamente involucrado en corruptelas con el Cártel

del Golfo en los años 80.

Fue arrestado en 1995.

Ahora bien, durante las seis décadas de gobiernos del PRI, la narcoviolencia no llegó nunca

a ser un problema tan grave como lo es hoy.

Así que la pregunta es, ¿qué demonios ha cambiado?

Pues veréis.

Durante el tiempo en el que el PRI estuvo en el poder se estableció una especie de

pacto no escrito por el que los narcos gozaban de cierta libertad de actuación siempre y

cuando no sembraran el caos en el país.

Es decir, si se portaban más o menos bien, podían hacer lo que les diera la real gana.

Y de hecho, el PRI vio una oportunidad de oro para perpetuarse en el poder, gracias

a su mano ancha con los narcotraficantes y el crimen organizado, estos le garantizaban

cierta paz social.

Sin embargo, su vecino del norte, Estados Unidos no estaba precisamente satisfecho con

este papel.

Para los gringos la lucha contra las drogas era una cuestión crucial, y lo era incluso

desde antes de que Nixon declarase oficialmente la “guerra contra el narco”.

Por ejemplo, ya en 1948 tuvo lugar la primera campaña de exterminio de cultivos de opiáceos

en México.

Y ahí no termina todo.

Desde 1948, al PRI le tocó hacer malabares entre los intereses de Estados Unidos y los

del PRI.

Y eso que, frecuentemente, apuntaban a direcciones contrarias.

Por eso, a pesar de que los gobiernos del PRI llevaron a cabo operaciones tan conocidas

como la Cóndor de los 70, para perseguir a narcos y desmantelar cultivos en los Altos

del Sinaloa, en realidad no se les hizo mucho daño.

Digamos que estas operaciones funcionaron, más bien, como una forma de calmar a Estados

Unidos y convencerles de que México, por fin, se había puesto las pilas.

Y mientras tanto, los propios jerifaltes políticos mexicanos disfrutaban de todo su poder.

Eso sí, siempre y cuándo no molestaran a las mafias y cárteles locales.

Ambos ganaban y nadie se quejaba.

Más o menos las cosas funcionaban.

¿El problema?

Pues que tarde o temprano los narcos se volvieron tan asquerosamente ricos que empezaron a tener

cada vez más influencia sobre gran parte de la ciudadanía mexicana.

Y, claro, es justo, en ese momento, cuando te das cuenta de que los narcos pueden convertirse

en toda una co mpetencia para el poder político y militar del propio Estado, cuando decides

ponerte a luchar de una vez por todas contra ellos.

¿El problema?

Pues que quizás en México ese momento llegó demasiado tarde.

Atentos.

T2(LA GUERRA TOTAL) Nuevo siglo, nuevo gobierno, debieron de pensar

los mexicanos.

Nada más empezar el año 2000, un nuevo presidente tomó el poder: Vicente Fox.

¿Del PRI?

¡No!

Por primera vez después de seis décadas, el PRI perdió el poder.

El PAN, el Partido de Acción Nacional se hizo con las riendas tras celebrarse el primer

traspaso pacífico de gobierno en México desde la Revolución de principios del siglo

XX.

Comenzaba, entonces, una nueva época y, con ella, una nueva política frente a los narcos.

El nuevo presidente Vicente Fox se alineó con los intereses de Estados Unidos y puso

en marcha una enorme ofensiva contra el crimen organizado.

Y no precisamente como las del PRI que buscaban más aparentar que ser realmente efectivas.

No, esta vez, amigos, era de verdad.

El Ejército comenzó a tener un papel más destacado en la lucha contra las drogas.

Y de hecho, el gobierno de Fox aprobó una nueva Ley de Seguridad Nacional que le daba

más capacidad al Ejército para actuar en asuntos civiles en tiempo de paz.

Y desde entonces fue directo a por los capos de los cárteles.

Por eso, durante su presidencia no fue extraño ver noticias como esta:

N2(México golpea al narcotráfico con la captura del jefe del cártel de Tijuana.

El País) Maravilloso, ¿no creéis?

Pues, la realidad es que su estrategia de usar al Ejército y escalar la lucha contra

los narcos dio frutos dulces, sí, pero también otros muy amargos.

El tráfico de drogas a Estados Unidos no se frenó sino que, incluso, siguió creciendo,

los cárteles se fragmentaron y de repente las tasas de violencia se elevaron como un

cohete.

Al final, durante la presidencia de Fox el número de nuevos cárteles y grupos criminales

organizados creció como la espum a.

Digamos que caía un capo y surgían 2.

Y, ojo, porque si pensáis que la situación no podía ser peor, estáis muy equivocados.

Después de Fox llegó Felipe Calderón y la lucha se intensificó.

De hecho, Calderón es el presidente que proclamó formalmente en México la guerra contra las

drogas.

Lo hizo mano a mano con Estados Unidos gracias a la Iniciativa Mérida.

Y, ¿en qué consistía su estrategia?

Pues básicamente en luchar frontalmente contra los narcos.

Y cuando digo frontalmente digo a luchar con todos los recursos posibles como se si se

tratara de una guerra de verdad.

La violencia se disparó aún más y lo que es aún peor, el estado no pudo ganar la guerra.

En 2012 de repente parecía que todo se iba a parar de golpe y plumazo.

¿Por qué?

Pues porque ese año volvió el PRI al poder de la mano de Enrique Peña Nieto.

Y la verdad es que las cosas cambiaron, pero a peor.

Fijaos en esta gráfica: El nuevo gobierno del PRI registró las cifras

más sangrientas de la historia mexicana.

Con Vicente Fox, el número de homicidios anuales se mantuvo estable, con Calderón

empezaron a subir como la espuma pero con Peña Nieto…

bueno, digamos que batieron todos los récords en 2018.

No parecía que hubiera nada que hacer.

Y entonces en 2018, apareció una figura que prometió cambiar por completo la estrategia

de seguridad.

Atentos.

T3(ABRAZOS, NO BALAZOS) A estas alturas de la película, que un líder

populista se convierta en el presidente de un país latinoamericano no es noticia.

Esta es la tierra perfecta para las cosechas de populistas: Hugo Chávez, Cristina Kirchner,

Rafael Correa, Evo Morales, Gustavo Petro, Nayib Bukele…

Estoy seguro de que son nombres que no nos pillan por sorpresa.

Y, ¿sabéis qué?

México no es la excepción.

En 2018 llegó a la presidencia mexicana nuestro ya conocido Andrés Manuel López Obrador,

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