Simbiosis entre el arte, la ciencia y la tecnología | Joaquín Fargas | TEDxRíodelaPlata
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Ideas que te transforman
Joaquín Fargas: Simbiosis entre el arte, la ciencia y la tecnología
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A los nueve años se me acabó la pila.
Una pila que usaba para mis juguetes,
para la linterna se había agotado, y pensé:
"Si un tanque
de agua se acaba,
¿Con qué lo recargo?"
Con agua."
Entonces dije:"Si la pila que produce electricidad se acabó,
se tiene que recargar con electricidad."
Es algo tan simple y tan obvio que armé una experiencia.
Tomé unos cables, los conecté a los terminales de la batería
y lo enchufé a 220 volts.
Bueno la reacción fue inmediata. Yo estaba manipulando los cables, tuve un shock eléctrico,
la instalación colapsó, no había disyuntor, termomagnética,
los fusibles saltaron,
y el experimento tomó estado público.
O sea que mis padres se dieron cuenta de lo que pasaba.
Bueno, podrían haberme acompañado en mis experiencias,
decir: "Bueno tenés que tener mas cuidado, no hagas nada
sin el acompañamiento de un adulto", algo por el estilo, pero
digamos la reacción inmediata fue prohibir absolutamente
todo experimento que pudiera poner en peligro mi vida y la propiedad,
o sea la casa.
Resultado de eso fue el inmediato pase a la clandestinidad.
O sea,
desde la marginalidad empecé a seguir con experimentos,
entre ellos por ejemplo hice un auto.
Un automóvil, pequeño con el mecano,
con un motor de tocadiscos.
Tocadiscos: una suerte de MP3 de la época
que reproducía discos de pasta y vinilo.
Tenía la particularidad que no tenía baterías,
había que enchufarlo.
Entonces mi auto, era un auto
que tenia mucho de móvil, pero poco de auto,
porque tenía la autonomía del cable
hasta donde estaba enchufado.
Con esa intención de ir creciendo en esa
frontera empecé a agregarle cable.
No tenía dinero para comprar un cable de 30, 40 metros.
Iba juntando los pedazos que encontraba por ahí,
pegados con cinta.
Y ese cordón umbilical fue creciendo
en una forma precaria, hasta que
se produjo lo que tenía que pasar,
o sea, se prendió fuego toda la instalación
y volvieron a aparecer mis padres en escena,
y el aparato desapareció.
Nunca más lo vi en mi vida, ni siquiera de grande.
El asunto es que continué las experiencias.
O sea, la casa lo permitía, había un fondo muy distante,
el jardín estaba muy lejos, en una terraza de varios pisos arriba
y las explosiones o tiros que a veces se producían
no eran, digamos, tomados en cuenta.
A los 15 años, ya en el colegio,
la propuesta fue de la escuela que veía mis inquietudes.
Me dijo: "¿por qué no armás un club de ciencias?"
Entonces, bueno, le pedí a mis compañeros
que trajeran algunos aparatos de las casas.
Empezamos a fabricar cosas, hicimos unos teléfonos de campaña,
hasta que decidimos hacer un auto a reacción.
Un pequeño auto a reacción
que iba a ser propulsado con lo que habíamos descubierto.
Habíamos descubierto la pólvora.
¿Qué significa eso? Sabíamos cómo hacerla.
El asunto es que los componentes no los conseguíamos en una armería,
sino que íbamos a las farmacias.
Entonces había una farmacia que nos vendía unas pastillas de clorato de potasio,
que eran para suavizar la garganta en esa época.
Íbamos a otra farmacia,
obviamente no comprábamos en la misma porque si no
el farmacéutico iba a hacer switch y dice: "Estos chicos están haciendo algo raro".
Compramos el azufre que era para la tortícolis o algo por el estilo,
juntábamos todas las piezas, y ese auto iba cada vez mejorando su performance.
Hasta que en una de esas pruebas
donde queríamos aumentar la velocidad de la salida de los gases
se tapó el caño de salida, y el auto explotó.
Explotó con consecuencias de una serie de heridos leves.
Al día siguiente, varios volvimos a la escuela con los ojos tapados.
Eso fue el fin también, de lo que fue el club de ciencias.
Al año siguiente, ya a los 16 años decido empezar ingeniería,
empiezo a hacer el curso de ingreso
y dije: "Bueno, me voy a encontrar con
la posibilidad ahora de entrar a una institucion, una facultad, una universidad
que me va a dar el paraguas académico,
la contención para poder seguir realizando esos experimentos."
Digamos, satisfacer mi curiosidad y mi inquietud.
Muy por el contrario, me encontré con
una cuestion de lo más formal, abstracta,
que de ninguna manera me permitía a mí
tomar contacto con esa realidad.
Si quería ver cómo funcionaba el motor de un auto
tenía que ir a un libro. Me acuerdo ahora del manual de máquinas térmicas
con unos esquemas, unas curvas de rendimiento.
Y nunca, les puedo asegurar, nunca estuve en contacto -- en una facultad de tecnología,
tuve en mi mano una herramienta para poder desarmar un motor o tocar algo--.
El asunto es que
la parte del arte siempre la tuve de alguna forma
mientras estudiaba ingeniería mis primeros trabajos eran unas esculturas,
unas tallas en madera que vendía.
Era artesano tambien, trabajaba en metal, en cuero.
Dentro de los metales en aluminio, bronce, cobre, acero inoxidable.
Todo lo que estaba a mi alcance lo transformaba
en algo que podía ser estético y vendible.
El asunto es que yo considero que siempre
de alguna forma, en la historia de la humanidad, estuvo esa conjunción
de toda esa tecnología, de esa forma de expresarse, utilizando las herramientas disponibles del momento.
Acá vemos una pintura,
una pintura rupestre,
estas pinturas que nuestros ancestros plasmaron en las rocas
hace 10.000, 20.000 o 30.000 años,
y que de alguna forma
permanecen hasta ahora. Y uno se pregunta ¿cómo es que esas tinturas,
esas pinturas pudieron ser realizadas en ese momento?
Utilizaron todo lo que tenían al alcance de sus manos:
el reino vegetal, el animal, el mineral
y no lo aplicaron directamente, sino que hay un proceso muy sofisticado.
Se han emulado las técnicas para obtener estas pinturas.
También la aplicación, ahí vemos que la mano ha sido usada como un patrón, un esténcil
y hay una aplicación como si fuera con aerógrafo,
tratando de impulsar esa pintura con distintas formas.
Acá, ya más hacia nuestra época vemos esta pirámide, en México,
que es la pirámide de Chichen Itzá, que considero
que es el paradigma de lo que sería el encuentro de diferentes disciplinas.
Ahí los científicos de la época, los astrónomos
tenían un conocimiento tan acabado de lo que era
el funcionamiento del sistema,
que aún hoy podemos ver en los equinoccios
un juego de luces y sombras que representan
una serpiente bajando de la cúspide de esa pirámide.
Esa serpiente que también junta lo social y lo religioso,
mostrando que va a bajar en esos momentos para bendecir esos cultivos,
esa necesidad que tenía ese pueblo para alimentarse.
Muchos me preguntan también ¿Como fue
que yo entré en la parte del arte?
Si bien yo considero que nunca estuvo disociado,
sí tuve una aparición tal vez formal en la parte del arte.
Mis proyectos no tenían un objetivo definido,
pero sí empezó a aparecer gente del arte.
Me acuerdo una vez vino una persona de Canadá,
que me dice: "Este proyecto es un proyecto de arte,
porque tiene una poética, tiene una estética, tiene una metáfora."
Y dije: "Bueno, por ahí llegó el momento de entrar en la parte del arte,
que me va a posibilitar dar un paso a un lugar
que va a tener un pensamiento mucho más libre."
Me voy a encontrar, a diferencia de la estructura rígida que venía de la ingeniería,
de la ciencia, me voy a encontrar con la parte artística.
Y muy por el contrario, me encontré con un sistema absolutamente protocolar,
o sea, una cosa rígida,
que, por ejemplo, tenía la figura del crítico.
El crítico de arte,
que dice esto es bueno o es malo,
con una subjetividad probablemente mayor que en la parte científica.
Me encontré con la figura del curador,
que dice qué es lo que se puede exhibir o no, y el cómo.
Que en España se llama comisario,
y en Francia es el commissaire, con todo lo que la palabra indica.
La institución, la galería.
De hecho yo tengo puesta una remera que representa una conjunción
de lo que es Warhol con, digamos, Einstein.
Esto también es sujeto de una curadoría.
Hubo un tratamiento curatorial para ver qué era lo que yo me podía poner,
o sea, que todo no es tomado al azar.
El asunto es con toda esa conjunción, yo empiezo a trabajar en algunos proyectos
que, como este caso,
son unas esculturas.
Es un proyecto artístico que tiene que ver con colocar unos ecosistemas naturales adentro de un espacio cerrado.
O sea, ese espacio totalmente cerrado
tiene un objetivo, que es que nosotros nos hagamos preguntas.
¿Qué preguntas nos podemos hacer si un lugar está totalmente cerrado con organismos vivos?
Bueno, la pregunta es:
¿Cómo pueden estos elementos, organismos sobrevivir si están encerrados?
Entonces, esto en una escala infinitesimal, es como nuestro planeta.
La misma pregunta nos podemos hacer nosotros,
estamos encerrados acá, en este espacio, en este planeta.
¿Cómo es que hacemos para respirar?, ¿de dónde sale el oxígeno?
¿Tenemos una conexión con el espacio exterior?
La realidad es que nos tenemos que arreglar nosotros.
Si bien el planeta parece como algo infinito porque
salimos y a escala humana es de una dimensión que nos supera,
de alguna forma todos estos elementos tienen como objetivo mostrarnos la fragilidad del planeta.
Ese planeta que
lo podemos mostrar con ese formato en distintos lugares.
Puede ser una galería de arte, un espacio público, distintos lugares.
Ahora les voy a mostrar esta pequeña, que esta acá.
Esta es una biosfera, que tiene 7 centímetros y medio de diámetro.
Es muy pequeña, como lo pueden apreciar.
Y el objetivo es que entre en la palma de la mano,
con la idea de que el mundo está en manos de cada uno de nosotros.
Ahora éstas, se entregan a formadores de opinión.
Esos formadores de opinión, esos tomadores de decisión,
que sabiendo que si bien el mundo está en manos de cada uno de nosotros,
hay quien tiene una mayor responsabilidad.
En estas pequeñas, también podemos hacer un estudio de lo que pasa en su interior.
Acá nosotros lo valoramos por el verde que tiene, sabemos que hay vida,
pero si hacemos un estudio microscópico
(simplemente esto tiene un tapón de goma,
el cual nos permite extraer una gota de agua
y hacer un estudio)
aparece un mundo microscópico increíble,
el cual interacciona con el resto del mundo.
Interacciona con lo que nosotros vemos,
todo eso que nos vemos también está ahí.
¿Y qué es lo que está pasando acá?
¿Cómo es que nosotros y este elemento pueden subsistir?
O sea, lo que necesita es la luz,
la luz del sol. La luz, que es la principal fuente de energía
y de vida para nosotros en este planeta,
hace que las plantas puedan producir fotosíntesis,
las plantas y también otros animales, producen fotosíntesis.
Acá tenemos representado el reino vegetal y el animal,
con dos seres de lo más primarios.
Una sola célula, ambos están verdes porque producen clorofila,
producto de la fotosíntesis que están realizando.
En estas biosferas y en nuestro mundo se producen
todos los ciclos necesarios para que todo se vaya reciclando.
Tenemos el ciclo del agua, que hace que el agua se evapore
pase a otros lugares, precipite y se genere la vida y se pueda producir libremente.
También tenemos el ciclo del nitrógeno
y volvemos siempre a esa fotosíntesis que es fundamental.
El proyecto también tiene una parte educativa,
en donde los chicos pueden realizar su propia biosfera,
hacer su propio diseño y seguir la evolución de esos elementos.
Acá hay otro proyecto que me interesa y que tiene que ver con
cambio climático.
El proyecto se llama Proyecto Utopía,
y es una convocatoria a artistas que realizo en forma internacional,
para que presenten proyectos en relación al cambio climático,
que puedan ser una solución, aunque sea totalmente alocada, imposible.
Por eso el proyecto se llama Utopía.
Y estos son tres molinos que instalé este año en el glaciar Buenos Aires,
en la base Esperanza, la base Argentina Esperanza,
Con el objetivo de enfriar el glaciar.
El glaciar tardó millones de años en formarse,
ahora se está descongelando, y algo tenemos que hacer.
Entonces este proyecto se llama Don Quijote contra el cambio climático.
Así como Don Quijote luchó contra esos molinos pensando que eran
unos seres extraños alienígenas que venían a invadir la región de La Mancha,
estos molinos tratan de mostrar cómo nosotros, de alguna forma,
tenemos que luchar contra la adversidad
y decir: "Bueno, algo debemos hacer."
Aca tambien mostramos cómo la biotecnología puede ser una herramienta de expresión artística.
En este caso, esos puntos representan lugares donde la idea es colocar
una serie de cultivos neuronales
que van a estar interconectados a través de Internet,
y que van a censar esos cultivos el entorno,
van a transformar ese entorno, esas sensaciones en impulsos eléctricos
que van a viajar a través de la web, y van a formar una red neuronal.
Una red neuronal universal de la cual vamos a poder extraer estas ondas cerebrales
y esa red neuronal de alguna forma va a tratar de representar,
alguna forma, en que los seres humanos estemos conectados
y no sabemos exactamente cómo.
Aca hay otro proyecto que tiene que ver con
el cultivo de células del corazón.
Este proyecto está muy avanzado, tiene tres fases y estamos en la segunda.
El objetivo de este proyecto es armar un organismo semi vivo que pueda permanecer para siempre.
El proyecto se llama Inmortalidad,
y durante unos años, dos años ha trabajado específicamente
en estas células, que son unas células de un carcinoma de ratón,
que tiene la propiedad de "no" en su ADN,
con la cláusula del envejecimiento.
¿Eso que significa?, cada vez que se replican estas células,
vuelven a tener edad biológica cero.
O sea que serían teóricamente inmortales
esas celulas se sacaron del laboratorio.
Se armó un biorreactor, un aparato que
permite mantener de alguna forma, la atmósfera controlada,
y de esa forma
poder mostrarlas al público.
Ese es el Centro Cultural Recoleta, donde las
células estuvieron a la vista
y se pudo interaccionar con algún equipo digital
que estaba disponible.
La segunda parte del proyecto fue lograr que esas células latieran.
Acá están las células latiendo.
Están en una situación bidimensional, en 2 dimensiones.
Y la tercera parte del proyecto, que es la que está en estos momentos en proceso,
es generar un biorreactor que le permita a esas células censar el entorno,
saber que hay presencia del público,
incrementar sus pulsaciones.
Y de alguna forma ese estado de exitación, devolverlo en un algún efecto multimedial.
Acá tenemos otro proyecto que tiene que ver con biotecnología.
La evolución nos ha quitado a nosotros
la capacidad de vestirnos naturalmente.
Acá estamos todos vestidos.
Si alguien no lo estuviera, sería digamos algo sorprendente para nosotros.
La idea es que de alguna forma,
en el futuro tal vez, podamos recuperar esa capacidad
de vestirnos a partir de nuestro propio cuerpo.
Está programado para mediados del año próximo
una performance, en donde yo voy a donar parte de mi tejido epitelial
para que se empiece a realizar un cultivo con un formato de prenda
marcando el hito de lo que podría ser
esa posibilidad de volver a vestirnos a traves de nuestro propio cuerpo.
La facultad de diseño de indumentaria,
a través de sus alumnos va a diseñar una serie de vestimentas.
Esa betadermis va a pensar cómo podría ser esa metadermis en el futuro que tal vez podamos tener.
Aca tenemos a robótica, les presento a Robótica.
Robotika es una baby-sitter tecnológica,
que tiene la capacidad de aprender,
o sea tiene inteligencia artificial, y aprende cómo cuidar bebés humanos.
Vamos a hacer una performance tambien con Robotika
y bebes reales, para macar el comienzo de esa posibilidad,
en que Robotika en el futuro se convierta en una suerte de arca galáctica,
o sea, un ser que va a llevar en su seno embriones congelados
a distintos rincones del universo, para garantizar la supervivencia del ser humano.
Allí donde encuentre un lugar adecuado va a empezar el desarrollo.
La idea es que de alguna forma, la humanidad
se encuentra ante grandes desafíos
a corto, mediano y largo plazo.
El cambio climático,
la creciente probabilidad de impacto de un asteroide de proporciones en la Tierra,
la extinción del sol, que a escala nuestra nos parezca infinito,
es una estrella con una vida determinada.
Está en nosotros de alguna forma luchar
contra la corriente,
encarar tareas que en apariencia nos superan.
En conclusión, yo creo que evidentemente
debemos hacer algo, aunque no sepamos los resultados.
Porque si no hacemos nada, ya sabemos los resultados.
Gracias.