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NPR Radio Ambulante, Springfield, México (2)

Springfield, México (2)

ESTRADA: El reto de Paco y del equipo era, entonces, hacer que ese humor se trasladara al contexto latinoamericano de manera natural.

RESÉNDEZ: Los muñecos ya están. Pero el diálogo hay que... hay que tropicalizarlo. Hay que… hay que hacerlo para Latinoamérica, porque el diálogo es totalmente para la idiosincrasia estadounidense. Y eso no va a funcionar aquí.

ESTRADA: “Tropicalizar”: muchas veces ese término se usa de forma despectiva, pero en este caso la idea era que las bromas conectaran con un público latinoamericano.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

HOMERO: Cuando tuve yo te tuve, te mantuve y te di. Hoy no tengo, ni mantengo, ni te tengo…

ESTRADA: Para lograrlo, necesitaban total libertad creativa.

RESÉNDEZ: Los Simpson lo hicimos entre dos. Entre Paquito Rubiales, él como traductor adaptador, y yo como director de Los Simpson.

ESTRADA: Era un trabajo que no solo se hacía en los estudios o en horas de trabajo...

RESÉNDEZ: Él me hablaba a veces a las tres de la mañana: "Oye, tocayo, este... ¿cómo le ponemos al perro?". "Pos ¿cómo está el perro?". “Pues así como flaco". "Ah, pues ponle Huesos". "Ah, órale, sí. Nos vemos mañana". “Órale”. Pero estábamos así.

ESTRADA: Huesos. Y lo mismo hicieron con otros nombres. Con todo ese trabajo y los cambios que hicieron, llegaron a chistes que se volvieron legendarios...

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

MARGE: Homero, aquí hay una familia de zarigüeyas.

HOMERO: A la grande le puse Cuca.

MARGE: Mmm, voy a ver al señor Mandino.

ESTRADA: En inglés, la zarigüeya a la que se refiere Homero se llama “Bitey”, mordelona. Nada memorable. Y puede que muchos no entiendan de qué va esto, pero menciona esa frase a cualquier fan acérrimo de Los Simpson en latinoamérica y sabrá de qué estás hablando. Yo, por ejemplo, tengo un amigo que tiene dos perras y a la grande le puso Cuca.

Pero, adaptar las traducciones era solo una parte de lo que hacían. Cuando llegaban al estudio, los actores también...

BARDO MIRANDA: Teníamos la libertad de meter entre el libreto, que nos daban ya traducido. Algún chiste, alguna broma que involucrara algún… algún compañero.

ESTRADA: Él es Bardo Miranda, actor de doblaje, y él también tenía una voz en la serie...

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

BARNEY GÓMEZ: Mi nombre es Barney Gómez. Tengo cuarenta. Soy soltero y soy ebrio.

ESTRADA: Bardo me contó que en los noventas —cuando se empezaron a doblar Los Simpson— todos los actores que aparecían en una escena tenían que grabar juntos con el mismo micrófono. Y eso era...

MIRANDA: Mucho más difícil, porque a veces en el atril habíamos hasta cuatro o cinco actores.

ESTRADA: O sea, no se grababa cada voz en un canal separado, así que...

MIRANDA: Si a mí me tocaba empezar, yo tenía mucha suerte. El de la mala suerte era el último porque si se equivocaba hay que grabar otra vez todo desde arriba. Y entonces…. ya sabrás, los insultos: “Ah, ¡cómo te equivocaste! Estás viendo qué difícil está la escena y tú…”. Y: “No, perdón perdón. Va, vamos a grabarlo otra vez”. ¡Y a grabarlo otra vez!

ESTRADA: Pero grabar así tenía una ventaja. Los actores podían improvisar y probar chistes unos con otros para ver si funcionaban en el momento...

MIRANDA: Por ejemplo, Humberto Vélez recuerdo que alguna vez se mencionó a él mismo.

ESTRADA: Estaban grabando una escena en la que Lisa había ido a pasar la noche en la planta nuclear con Homero. Y entre ellos...

MIRANDA: Se ponen a hacerse confesiones, ¿no?

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

HOMERO: Bueno, te toca.

LISA: Secreto

HOMERO: ¿Estás enamorada de alguien?

LISA: ¡Papá!

MIRANDA: Y entonces le dice Lisa.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

LISA: Pero dijiste que no ibas a decirle a nadie....

MIRANDA: Humberto Vélez le dice algo así como…

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

HOMERO: Ya hasta se me olvidó su nombre… ¿Beto Vélez?

MIRANDA: Pues nadie nos decía nada, al contrario les parecía gracioso.

ESTRADA: Se la pasaban bien y eso le daba un aire de espontaneidad que era fresco y elevaba la actuación de la serie.

Lo que estaban haciendo le gustó mucho a la gente. Tanto, que después de que Los Simpson ya llevaban algunas temporadas al aire, pasó algo que Humberto Vélez, aún con su larga carrera, nunca se imaginó.

VÉLEZ: Me llamaron de la Ibero un día.

ESTRADA: De la Universidad Iberoamericana, una universidad privada de la Ciudad de México.

VÉLEZ: Para decirme que fuera a dar una conferencia. Y yo dije: “¿Pero cómo una conferencia?”. Y yo que: “¿Yo por qué? Yo no soy un académico, soy un actor”.

ESTRADA: No sabía de qué le estaban hablando.

VÉLEZ: Pensé que me estaba... una de dos o bromeando o que me estaba tendiendo una trampa para secuestrarme. Porque en ese momento empezaban los secuestros.

ESTRADA: Le pareció más creíble que quisieran secuestrarlo a que lo estuvieran invitando a hablar de doblaje. Algo así, simplemente no pasaba.

VÉLEZ: Era una estupidez que me hablaran. O sea, no era lógico que a un actor de doblaje lo llamaran para dar una conferencia en una universidad de la importancia de la Ibero.

ESTRADA: Entonces, hizo lo que le pareció más sensato.

VÉLEZ: Y le dije que sí para que me dejara en paz porque yo colgaba y él volvía a marcar. Entonces dije: “Bueno, no me lo voy a quitar de encima”. Entonces, le dije: “OK, sí”. Me dijo la fecha y no fui.

ESTRADA: Claro, para evitar que lo secuestraran. Pero, el día de la conferencia, el mismo tipo le volvió a marcar.

VÉLEZ: Y a la hora de la hora el tipo lloraba. “Lo estamos esperando. ¿Cómo cree que no va a llegar?”, ¿no? Pues ahí voy.

ESTRADA: Ahí se convenció de que no era una broma. Así que fue a la universidad.

VÉLEZ: Llegando al auditorio, pues la gente se paró a aplaudirme y cuando me presentaron… pues, la ovación... no me la voy a poder sacar de la cabeza nunca, ¿no? Y fue tan increíble tan... tan estruendosa que… que me paralicé en medio del escenario. No sabía ni qué decir, ¿no?

ESTRADA: Humberto no tenía idea del éxito que estaba teniendo la serie, porque, pues, eran los noventas. No había Facebook, Instagram, Twitter, todas esas redes que conocemos ahora. No era fácil para los fans hablar con los actores. Además, Homero Simpson era solo uno de los muchos personajes que hacía Humberto. Para nada era algo que ocupara su mente. Así que estaba ahí, en el auditorio, pero no sabía muy bien qué querían de él.

VÉLEZ: Porque además no llevaba preparado nada. Y aunque hubiera llevado preparado algo, cualquier cosa, daba lo mismo con esa reacción, ¿no? Entonces de plano lo que tuve que hacer fue decirles: “Oigan, díganme qué hago o díganme qué digo, qué quieren saber, porque yo no sé qué decir”.

Me dijeron que estaba muy bien hecho el doblaje. Me dijeron que estaban perfectamente bien hecha la serie, que eso era una maravilla, ¿no? Qué cosa tan rara.

ESTRADA: Humberto no lo podía creer, porque tienen que entender algo: el doblaje siempre ha sido visto como algo negativo dentro del gremio de la actuación. Es como el patito feo.

VÉLEZ: Los actores de cine siempre han despreciado el doblaje porque dicen que eso no es actuar. Que actuar es aparecer en persona.

Entonces yo decía: ¿Qué es esto, no? O sea, a mí eso no me había pasado nunca, ni esperaba que me pasara. Esa fue la primera vez que me dieron un trato de rockstar.

ESTRADA: Dice “la primera vez”, porque después los empezaron a invitar a más eventos, a Humberto y también a otras voces de los Simpson. Iban a convenciones de cómics, firmaban autógrafos, los veías en la tele.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

PRESENTADOR 1: Yo creo que a ellos los ubican muy bien, pero en cierta manera físicamente no. Estamos aquí con Marina Huerta y Humberto Vélez.

MARINA HUERTA: Hola, viejo.

PRESENTADOR 1: Ahí está.

VÉLEZ: Aló, aló.

PRESENTADOR 1: Se le metió Bart.

VÉLEZ: ¿Cómo están? ¿Cómo les va?

PRESENTADOR 1: Y aquí está Humberto que hace Homero.

ESTRADA: Desde mediados de los noventa hasta principios de los dos mil alcanzaron niveles de éxito que nunca se imaginaron. Algo extrañísimo para ellos, acostumbrados a estar detrás del micrófono.

Humberto sentía que estaba en el mejor momento de su carrera…

VÉLEZ: Yo este… deseaba que ese ritmo me duraba toda la vida porque yo soy muy bueno para hacer ese tipo de trabajo y el ingreso era bueno, pero eso se acabó el día que la empresa simplemente desapareció. De un día para otro sin avisarle a nadie, ni siquiera a los clientes, menos a los actores.

ALARCÓN: Después de la pausa, el momento soñado de Humberto se acaba.

Ya volvemos.

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ALARCÓN: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Para Humberto Vélez y los demás actores de doblaje de Los Simpson fueron casi 15 años de éxito. De una fama que nunca se imaginaron. Humberto estaba en la cima de su carrera profesional y de pronto parecía que todo se venía abajo.

Un día cualquiera del 2003, los actores llegaron al edificio de Audiomaster 3000, a trabajar, normal, como siempre, pero se encontraron con los portones cerrados…

VÉLEZ: Tocamos la puerta, no nos abrió nadie. En Televisa central no nos contestaban nada.

ALARCÓN: Llamaron a Televisa porque era la empresa dueña de Audiomaster.

VÉLEZ: Dijeron: "No, pues allá está". “Pues sí, allá está, pero no abren”. Entonces fue rarísimo, ¿me entiendes? Rarísimo. Entonces nos fuimos a la casa. Y bueno, quién sabe qué pasa, pues hay que esperar, ¿no? Nosotros no somos los dueños de esta cosa, ¿no?

ALARCÓN: Y era ese justamente el problema. No eran dueños de nada. Victoria nos sigue contando.

ESTRADA: Como ya dijimos al comienzo de esta historia, Audiomaster 3000 era la empresa de doblaje más grande en México. Su negocio estaba en la cantidad: producir muchísimo doblaje, aunque se cobrara barato. Pero cada vez bajaban más los precios y eso les trajo problemas financieros. El negocio se volvió insostenible y finalmente cerraron.

Un detalle importante es que ni Humberto ni ninguno de los otros actores de la serie sabían acerca de las dificultades económicas de la empresa. Así que cuando desapareció, fue una sorpresa para ellos.

Entonces, Los Simpson se quedaron sin estudio, pero se tenían que grabar pronto: Fox tenía contratos de distribución en todo América Latina que debía cumplir. Era una situación de completa incertidumbre.

VÉLEZ: Muy pocos días después me… me... sonó el teléfono y me llamó el representante para América Latina del doblaje de la Fox.

ESTRADA: Humberto nunca había tenía contacto directo con Fox, pero, en ese momento —además de ser la voz de Homero—, llevaba varios años siendo el director de doblaje de Los Simpson. Paco se había salido de la serie después de la temporada siete.

Entonces, ese ejecutivo de Fox llamó directamente a Humberto para ver si él sabía qué había pasado con Audiomaster.

VÉLEZ: Y le digo: “Tú no sabes nada”. Dice: “No. Y eso que soy el cliente”.

ESTRADA: Humberto le respondió que a él tampoco le habían dicho nada, que solo había llegado y el estudio estaba cerrado. Pero, bueno, lo que había pasado con Audiomaster pareció no importarle a ese ejecutivo, porque sin pensarlo demasiado dijo...

VÉLEZ: “OK”, dice. “Entonces asumo en este momento que esa empresa ya no existe. Entonces la vamos a cambiar.

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