Perdido en San José (2)
Pero, Geovanny Campos, de Correos de Costa Rica, maneja esta teoría.
CAMPOS: Conforme hubo el desarrollo urbano, que fue desordenado en términos de ya no mantener el esquema de cuadrantes, también se perdió automáticamente ese tipo de señalización.
VARGAS: Es decir que a medida que la ciudad iba creciendo de forma irregular, sin las cuadras o bloques como base, se perdieron las señalizaciones porque dejaron de tener sentido. Y como no tenían sentido y nadie los usaba, los pocos rótulos que había fueron desapareciendo con el tiempo, cuando las calles y los edificios se transformaban. Desaparecieron, tal vez, hasta por vandalismo.
Y es que San José, que es el centro del país, sufrió cambios importantes desde los años cincuenta.
ANDRÉS FERNÁNDEZ: Empieza una sustitución de los edificios icónicos de la República Liberal por una serie de edificios icónicos de la Segunda República.
VARGAS: Este es el arquitecto Andrés Fernández, que también es cronista de San José. La segunda República es como se conoce al periodo después de la guerra civil de 1948, donde se crea una nueva constitución. Con la segunda República se da...
FERNÁNDEZ: La destrucción del Palacio Presidencial para construir la nueva sede del Banco Nacional. Después vamos a la destrucción del Palacio Nacional para construir el Banco Central. Después vamos a la destrucción de la Universidad de Santo Tomás para construir la sede del Banco Anglo.
VARGAS: Y tal vez el cambio más emblemático.
FERNÁNDEZ: La destrucción de la Biblioteca Nacional en 1970 para ser convertida en un parqueo.
VARGAS: Era como si a los gobernantes no les interesara que San José fuese una ciudad, sino un centro de comercio. Un centro donde se hacen negocios. Y lo que más peso tuvo en esta transformación de la ciudad fue la creación de barrios periféricos.
FERNÁNDEZ: Que sacan a la gente de San José de San José, se vacían nuestros barrios tradicionalmente obreros y de clase media.
VARGAS: Y junto con ese movimiento de personas.
FERNÁNDEZ: Se dejaron perder los rótulos de las calles y avenidas y consecuentemente se dejó perder la rotulación de casas y domicilios al punto de que hoy son casi folclóricos, cuando no snobs.
VARGAS: Hasta hace unos siete años me enteré que la calle en la que vivo tiene número. Es la Avenida 43a. Lo sé porque en aquel entonces la Municipalidad puso rótulos por todo el casco central de San José. Gastó más de un millón de dólares haciéndolo. El alcalde dijo que era para eliminar el sistema “arcaico” de dar direcciones. Era un intento de tener un sistema formal y ser como los países del siglo XXI. Como los del primer mundo, aunque todavía sin números de casas y comercios. Tan primer mundo no es posible.
ALARCÓN: Después de la pausa averiguamos por qué en Costa Rica se dan direcciones de forma tan complicada. Y también entenderemos qué nos dice este sistema —si se puede llamar sistema— sobre el carácter nacional de los ticos.
Ya volvemos.
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ALARCÓN: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa, Luis Fernando nos estaba contando que durante décadas, en Costa Rica no había rotulación de calles y avenidas. Y todavía no la hay en la mayor parte del país.
Pero la falta de rotulación no es necesariamente la razón por la que los ticos dan direcciones tan complicadas.
Luis Fernando nos sigue contando.
VARGAS: El arquitecto Andrés Fernández tiene una teoría:
FERNÁNDEZ: Nuestro espacio y nuestro tiempo están regidos por una indeterminación del tiempo y del espacio.
VARGAS: Sé que suena a filosofía posmoderna francesa. Pero porfa no se asusten tanto. Vamos a tratar de darle sentido.
Para Andrés, en Costa Rica vivimos en un limbo temporal donde el pasado y el presente se mezclan para formar nuestro espacio geográfico. Los bares de antes se combinan con los comercios de ahora. Es como si el tiempo no pasara.
El caso más ejemplar del país es el del antiguo higuerón, un árbol que ya no está, pero que todavía es el referente de direcciones más famoso del este de la capital.
FERNÁNDEZ: O sea, yo no solo estoy obligado a saber dónde estaba el higuerón, sino a saber que era un higuerón. O sea, tengo que remitirme al pasado temporal que además es un pasado espacial porque el higuerón ya no está y de ahí dirigirme hacia.
VARGAS: Lo que ya no está, todavía existe en la memoria y por tanto lo hacemos existir en la realidad. Y esta lógica viene, según Andrés, de nuestro origen campesino, rural. Recordemos que Costa Rica fue y todavía es un país de agricultores. Para nosotros el tiempo tiene una lógica diferente. Y nos referimos al tiempo en su concepción moderna: el tiempo regido por minutos, segundos, horas. En el campo, no se mide el tiempo de la misma manera.
FERNÁNDEZ: ¿Por qué razón? Porque el tiempo nuestro es cíclico. Nosotros dependemos de las lluvias para que la cosecha surja. Dependemos de que deje de llover para que pase tal cosa y que la Luna sea ésta, de que el sol sea éste. La jornada del costarricense desde siglo XVI, XVII, es desde antes de que salga el sol hasta que se pone el sol etcétera.
VARGAS: Es un tiempo que se repite, que no avanza.
FERNÁNDEZ: Y con el espacio sucede exactamente lo mismo.
VARGAS: Es un espacio estático, donde las cosas no se mueven, a pesar del paso del tiempo. Y ese modo de vida se ha mantenido con los años —con los siglos, más bien—, a pesar de que la modernidad nos cayó encima con su lógica productiva.
Según esta teoría, el tico sigue viendo el tiempo y, especialmente, el espacio como un campesino agricultor. No piensa en coordenadas, que son una abstracción, como en el mundo moderno. Sino en cosas que podemos ver, apreciar, tocar, hasta recordar. Cosas que son útiles o que lo fueron en algún momento para nuestra vida diaria. Los cuadrantes en un mapa no significan nada, pero el abastecedor de don Pedro sí, porque ahí vamos cuando necesitamos algo de comer. Un número de calle tampoco significa nada, pero el salón donde se iba a bailar todos los sábados, ese lugar sí perdura en la memoria. Aunque ya no esté.
Es algo lindo, si uno lo piensa bien. En lugar de cuadrantes regidos por números, nuestro espacio está ordenado por lugares significativos para nosotros. Generalmente puntos de encuentro, donde la gente socializa o socializaba. Puntos que generan recuerdos, puntos que dan vida a los lugares en que vivimos.
La pregunta es, entonces, cómo puede coexistir un país en la era moderna con un tiempo y espacio de siglos pasados. La respuesta es: con bastantes problemas.
En el 2011, se ordenó un estudio interesante. En él se medía el tiempo de más que tiene que gastar una persona en llegar a un lugar debido a la falta de un sistema formal de direcciones. Luego, ese tiempo se multiplicó por el costo de vida, para cuantificar cuánto dinero perdía el país por esto. Según Correos de Costa Rica, la cifra fue de 720 millones de dólares anuales. Repito: ¡720 millones de dólares! Muchísimo dinero para un problema tan folclórico. Este es Geovanny Campos, de Correos de Costa Rica.
CAMPOS: Continuar con el sistema por mucho más tiempo, sin duda alguna lo que hará es restarnos capacidad, restar competitividad empresarial y dinamismo al sector empresarial de Costa Rica.
VARGAS: Para él, hay que modernizar el sistema de direcciones, hacerlo igual al de otros países.
CAMPOS: Para mí el fin debería ser la productividad de la de toda Costa Rica. Cómo nos convertimos más ágiles en el sentido de logística, en el sentido de movilización de las cosas y de las personas. Con el sistema que tenemos vamos a tener las mismas dificultades la misma lentitudes las mismas pérdidas de tiempo que hoy por hoy usted y yo tenemos, ¿verdad?
VARGAS: El arquitecto Andrés Fernández opina lo mismo. Hay que cambiar el sistema, especialmente por el tiempo que perdemos buscando las direcciones.
FERNÁNDEZ: Eso es problemático desde el punto de vista de la modernidad. Muy problemático porque es una falta de respeto. O sea, la división horaria en 24 horas y las horas en minutos y los minutos en segundos es una cuestión de convención. Es decir queremos que estemos claros que eso es así no porque sea así, sino para que todos vivamos mejor.
VARGAS: Porque el tiempo de los demás es tan valioso como el mío.
Otra cosa que hay que considerar son los turistas. Este es un guía turístico que me encontré en San José. Iba con un grupo de unas cinco personas.
GUÍA TURÍSTICO: La dirección del Teatro Nacional. Where is the National Theatre? The address. The National Theatre is next to the Plaza de la Cultura. El Teatro está a la par de la Plaza de la Cultura. Where is the Cultural Plaza? ¿Dónde está la Plaza de la Cultura? Next to the Grand Hotel. A la par del Gran Hotel. Where is the Grand Hotel? ¿Dónde está el Gran Hotel? In front of el Ministerio de Hacienda. En frente del Ministerio de Hacienda. Where is the Ministerio de Hacienda? In front of the National Theater. En frente del Teatro Nacional. Easy to find. Fácil de encontrarlo (risas).
VARGAS: Parece un chiste, pero no lo es. Captura la esencia de nuestra forma de dar direcciones.
El turismo en Costa Rica es vital. El año pasado, 2018, el sector del turismo aportó casi cuatro mil millones de dólares a la economía nacional. Más de un 6% del producto interno bruto. Es la fuente de empleo para más de 200 mil personas. Pero para muchos, ser turista aquí, en Costa Rica, con nuestras direcciones, es un dolor de cabeza cuando no una aventura. A algunos les gustará, les parecerá folclórico, pero en el fondo es poco práctico y puede llegar a ser hasta caro: no solo se pierde tiempo, se pierden los turistas y se pierde plata.
Salí a la calle a ver qué pensaban algunos de estos turistas.
MUJER 3: Funny, I guess. It's hard to get used to. It's hard to find things. VARGAS: Dice: “Es chistoso, sí, pero difícil acostumbrarse, encontrar las cosas”.
HOMBRE 1: It's kind of confusing, yeah it is. HOMBRE 1: Sí puede ser un poco confuso.
MUJER 3: Todos nos dicen: a 20 metros, a 200 metros, giras a la derecha. Como si fuera Waze o Google Maps o algo así.
VARGAS: Y mi respuesta favorita:
HOMBRE 1: It's bizarre. It's bizarre. VARGAS: Es bizarro. Sí, lo es. La mayoría me admitió que prefieren no preguntar por direcciones, sino que...
HOMBRE 1: We're just using Google Maps. HOMBRE 2: Uh, we're using Google Maps to get around. HOMBRE 3: En sí usamos el Google Maps y el que te va guiando.
VARGAS: Google Maps, Waze, Uber.