La fuente de piedra (parte 5) Pretérito pluscuamperfecto Ayer Juan llegó a casa desilusionado.
Me contó que el fin de semana pasado había regresado a la casa de campo donde solíamos pasar las vacaciones de verano y había decidido pasear hasta su rincón favorito, como solía hacer de niño. Me dijo que había caminado un buen rato por el camino, esperando encontrar un sendero estrecho y abrupto, pero que no había tenido suerte. Finalmente había decidido dar marcha atrás, y mientras bajaba, se había estado fijando en cada curva que pasaba, hasta que, sin darse cuenta, ya había llegado al final del camino. Estaba desilusionado y había estado pensando si ese rincón realmente existía o había sido producto de su imaginación.