La fuente de piedra (parte 2) Pretérito perfecto simple o indefinido.
Una mañana, con 16 años, fui a pasear por la montaña.
Caminé entre los árboles, olí la hierba y escuché los sonidos del bosque. Seguí el camino principal y, de golpe, me encontré con un sendero estrecho y abrupto que apareció de repente tras una curva. Tomé el sendero y anduve unos 200 metros, hasta que terminó en un claro rodeado de encinas y robles. En un rincón vi una pared de piedra y descubrí un pequeño agujero cerca del suelo de donde salía un chorro de agua fresca y cristalina. Me quedé un rato sentado sobre una piedra. Me acordé de que había cogido un libro y estuve leyendo un rato bajo los árboles. Al cabo de un rato, volví por el sendero hasta el camino principal y seguí subiendo un rato más por el monte. Cuando ya no pude más, di media vuelta y deshice el camino hasta llegar a casa. El paseo me relajó mucho, por eso volví alguna vez más a la fuente de piedra, pero entonces llegaron los exámenes y tuve que estudiar mucho, por lo que dejé de ir a la fuente de piedra.