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Radialistas, 215 - La promesa de los elefantes

215 - La promesa de los elefantes

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La promesa de los elefantes

NARRADORA Hace muchos, muchísimos años, cuando los elefantes eran los reyes de la selva, Tom el Patón disfrutaba comiendo las frutas que caían de los árboles, sacudidos por su poderosa trompa...

NARRADORA De pronto, comenzó un ventarrón que anunciaba tormenta...

ELEFANTE 1 ¿Qué hacemos, Tom? ¿Nos vamos?

TOM No te preocupes, amigo, un poco de agua nos vendrá bien. Sigamos saboreando estas ricas frutas.

NARRADORA Pero la tormenta arreció tanto que hasta Tom el Patón se asustó.

TOM Vayamos donde la manada. De seguro necesitan nuestra ayuda.

ELEFANTE 1 Sí, vamos, vamos…

NARRADORA Los elefantes grandes corrieron a proteger a sus crías. Así, los elefantitos quedaron a resguardo en medio de aquel círculo de columnas formadas por sus patas.

NARRADORA Luego de la tormenta, vino la calma… Sin embargo, la calma no llegó a Tom, quien sentía una extraña molestia en su oído.

NARRADORA Con el pasar de las horas la pequeña molestia se convirtió en un agudo e insoportable dolor…

TOM ¡Necesito un médico, un médico!

NARRADORA Horas más tarde, llegaron a la cueva real doccodrilos,

galenorontes, enfermerebras y otros especialistas que querían

curar al rey elefante y así ganarse sus favores.

NARRADORA El primero en pasar fue el tigre...

NARRADORA ... quien al intentar subir a la cabeza para revisar al elefante no pudo evitar aferrarse a su cuerpo con las garras...

NARRADORA ... provocando más dolor en el desdichado Tom quien lo lanzó a varios kilómetros de la cueva.

NARRADORA Al doccodrilo también lo botaron por no tener cuidado con su cola y golpear al enfadado rey.

NARRADORA Otro tanto ocurrió con el pesado hipopótamo, con la altísima jirafa y con la risueña hiena... todos salieron empujados o rodando…

TOM ¿Y ahora, qué hago yo?

NARRADORA De pronto, un ratoncito se acercó a la cueva donde suspiraba de dolor Tom el Patón...

RATÓN ¡Yo puedo curar al rey elefante!

NARRADORA Las burlas se oyeron en toda la selva... Pero el ratoncito armándose de valor le gritó al rey:

RATÓN ¡Tom Patón, dale oportunidad a este humilde ratón!

TOM Pasa, pasa, ratoncito valiente... Si tú me logras curar, todos mis favores obtendrás.

NARRADORA Entonces, el ratoncito subió rápidamente a la cabeza del elefante, entró por su oreja y descubrió la ramita que se le había incrustado en el oído con el ventarrón de la tormenta...

NARRADORA El ratoncito comenzó a roer y roer la ramita por la mitad... La partió en dos pedazos y así la pudo sacar del oído del elefante...

TOM ¡Qué alivio!... Estoy curado. ¡Viva el ratón que curó a Tom el Patón!

TODOS ¡VIVA!

TOM Ahora, ratoncito, pídeme lo que quieras… ¿Quieres tierras, comida, oro, marfil? Lo que me pidas te daré.

RATÓN No, su majestad. Lo que yo quiero es muy sencillo. Que los elefantes nos traten con cariño. Que no nos pisen, que no aplasten las cuevitas donde vivimos. ¡Somos chiquitos, pero merecemos respeto!

TOM Pues no se diga más. ¡De ahora en adelante, ningún elefante pisará las madrigueras donde viven los ratones a lo largo y ancho de las praderas.

NARRADORA Durante muchos años se ha creído que los elefantes le tienen miedo a los ratones.

NARRADORA Pues no es así. Cada vez que un elefante ve a un ratón se acuerda de la promesa que hizo Tom el Patón.

TOM Promesa es promesa. ¡Palabra de elefante!

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