166 - Fotografías junto al mar
LOCUTOR El Instituto Electoral del Distrito Federal presenta el audio-cuento Fotografías junto al mar.
NARRADOR Desde que recuerdo, una de las cosas que más deseábamos todos en casa era conocer el mar. Dejar que las olas nos mojaran los pies, hacer castillos de arena como habíamos visto en la tele, recoger conchitas para hacer collares.
NARRADOR Pero no, eso nunca pasaría. Y no pasaría porque el mar estaba tan lejos, y mi familia era común y corriente, con los mismos problemas que tiene la mayoría. Para imaginarlo bastaría escuchar a mi mamá.
MAMÁ ¡Qué barbaridad! El dinero no alcanza para nada, bonita cosa, las monedas parece que son redondas para escapar a toda velocidad, y los billetes vuelan como avioncitos de papel.
NARRADOR Claro, éramos siete hermanos, además de papá y mamá.
PAPÁ Pues no sé cómo le hicimos, mujer, pero libramos los gastos de este mes.
MAMÁ No seas exagerado, llegamos con lo justo al día último, pero nunca hemos dejado a los hijos sin comer.
PAPÁ Y más nos vale, porque son de tan buen apetito, porque con un poco de hambre terminarían comiéndose al que estuviera distraído.
MAMÁ Podrías ser tú que eres el más grande. Por lo menos, nos servirías para dos comidas y cuatro desayunos.
PAPÁ O tú que además eres de lo más tiernita ...
HIJO Falta mucho para la cena, me estoy muriendo de hambre.
HIJA Yo también me comeré una tostada de papa...
HIJO No mejor de papá
NARRADOR Sí, éramos una familia divertida y la pasábamos bien. Bueno, aunque también teníamos nuestro sello personal...
MAMÁ Ya vieron la hora que es, siguen despiertos y mañana no hay quién los pueda levantar.
HIJO Mira papá, Raquel me esta haciendo caras.
PAPÁ ¡Ay! Esta casa parece un castillo... ¡Cuántas veces les he pedido que apaguen las luces cuando salen de la habitación!
HIJO ¿Quién ha visto mi tarea?... ¡Qué lata, la casa esta super desordenada, por eso nunca encuentro nada!
NARRADOR Una familia como todas, sabiendo siempre cómo regresar a la paz del hogar.
MAMÁ Llegó la hora de descansar. Ahora sí, a dormir.... su beso a todos...
HIJA Me sigues leyendo el cuento para dormirme...
PAPÁ Ay, son un torbellino mis hijos, me encantan...
HIJO Gracias por ayudarme a encontrar la tarea.
HIJA De nada.
HIJO De la que me salvaron...
HIJA Que sueñes conmigo...
NARRADOR Tal vez por imposible, mi sueño favorito, y el más frecuente, trataba sobre el mar.
NARRADOR Otras veces miraba las espumas de las olas y, bueno, hasta clavados me echaba desde un acantilado. Porque en esos sueños sabía nadar. Todos compartíamos esa idea de conocer el mar algún día. Mi hermano Marcelo y yo, teníamos una litera, era nuestro barco cuando jugábamos. La cama de arriba era la cubierta y la de abajo el cuarto de máquinas... Sueños nada más.
MAMÁ Terminen de recoger la mesa, por favor.
HIJO Mamá, ayer nos tocó a nosotros, hoy es el turno de Clara y Pepe.
MAMÁ Ay, es cierto, hoy no les toca a ustedes, les toca a tus hermanos. Está bien.
MAMÁ Yo abro la puerta...
PAPÁ ¡Ganamos, ganamos, ganamos!
MAMÁ ¿Por qué vienes así?
HIJOS Otra vez ganaron los pumas... Otra vez ganaron en el fútbol.
PAPÁ No, ¡qué fútbol ni que ocho cuartos!... Es que son miles...
HIJO Miles de invasores extraterrestres...
MAMÁ A ver niños, dejen hablar a su papá. Bueno, a ver si la emoción lo deja porque viene como loco.
PAPÁ ¿Se acuerdan del billete de lotería que compramos hace tiempo?
HIJO Esa broma ya me la sé, la he usado miles de veces en la escuela con mis calificaciones, ahora me vas a decir que ganaron un premio...
PAPÁ No es broma, nos ganamos la lotería...
MAMÁ ¿Nos ganamos la lotería?
HIJOS ¡Somos ricos, somos millonarios, somos ricos!
PAPÁ No, no, no, ricos no, apenas es un premio de los pequeños, pero bueno, es dinero totalmente inesperado...
NARRADOR Así como lo cuento, pasó. No puedo negar que a todos mis hermanos y a mí, nos pasó la misma idea por la cabeza. Ay, vacaciones en la playa... Pero bueno, no venía al caso ni siquiera sugerirlo. Mi abuelo estaba enfermo y se gastaba mucho en medicinas. Ni mi tío Luis, ni mi papá pensarían en descuidarlo y en la casa hacían falta tantas cosas: ropa, una lavadora, y hasta cambiar el refrigerador, porque el que teníamos, parecía estufa de lo poco que enfriaba. Queríamos vacaciones, pero seguían siendo imposibles.
MAMÁ Hijas, niños, vengan un momento a la mesa, por favor. Su papá y yo tenemos algo que decirles,
HIJO Como que esto de las reuniones familiares no anuncia nada bueno...
HIJO 2 ¿Ahora qué hiciste, Marcelo?
PAPÁ Tranquilos, que es una pequeña noticia nada más. Diles tú, mujer, anda.
MAMÁ Bueno, pues que nos vamos de vacaciones.
HIJO ¿Y que pasó con los gastos pendientes?
PAPÁ Ya hicimos cuentas, apartamos lo de las medicinas, dividimos a medias con Luis y quedó una pequeña cantidad para ir al mar, en el próximo verano.
MAMÁ Todos merecemos unas vacaciones...
HIJA ¡Qué bien!
HIJA Me urgen unas bermudas amarillas...
HIJO Yo quiero un traje de baño y camisetas nuevas...