091 - El zorro y el quirquincho
El zorro y el quirquincho
NARRADORA
Había una vez un zorro perezoso.
Tenía un lindo terreno,
pero como era muy haragán,
no lo sembraba.
ZORRO
Lo que tengo que hacer
es encontrar un socio
que trabaje para mí.
A ver, a ver…
¡ya lo tengo!...
El quirquincho.
NARRADORA
El zorro pensó en el armadillo,
también conocido como quirquincho,
porque estos animalitos
tienen fama de poco inteligentes,
mientras que los zorros son astutos.
ZORRO
Buen día,
amigo quirquincho.
QUIRQUINCHO
Buen día, amigo zorro.
¿Qué lo trae por mi casa?
ZORRO
Cuestión de negocios.
Verá, amigo quirquincho,
yo tengo un terrenito medio abandonado.
Con tantas preocupaciones,
no me alcanza el tiempo
para sembrar mi propiedad.
QUIRQUINCHO
Comprendo, amigo zorro.
Y dígame, ¿qué me propone usted?
ZORRO
Formar una sociedad.
Yo pongo la tierra
y usted pone la semilla y el trabajo.
¿Qué le parece?
QUIRQUINCHO
Me parece bien.
Y dígame, amigo zorro,
¿cómo repartiríamos la cosecha?
ZORRO
Pues verá, amigo quirquincho.
Podemos hacer así.
Lo que nace sobre la tierra
será mío.
Y lo que nace por debajo de la tierra
será de usted.
¿De acuerdo?
QUIRQUINCHO
De acuerdo.
Como decía mi abuelo,
trato hecho y nunca deshecho.
NARRADORA
El quirquincho no era tan tonto
como pensaba el zorro.
Así que, después de pensar un poco,
fue al terreno del zorro
y sembró papas.
NARRADORA
Cuando llegó el momento de la cosecha,
al quirquincho le correspondieron las papas
y al zorro las hojas.
QUIRQUINCHO
En eso quedamos,
amigo zorro.
¿O no? ZORRO
¡Qué sinvergüenza este quirquincho!…
Pero ya verá para la próxima…
¡ya lo verá!
NARRADORA
En la próxima siembra,
el zorro nuevamente
se las quiso dar de listo…
ZORRO
Esta vez,
amigo quirquincho,
yo me quedaré
con lo que crece debajo de la tierra
y usted con lo de arriba.
QUIRQUINCHO
Me parece justo,
amigo zorro.
Así que, como decía mi abuelo,
trato hecho y nunca deshecho.
NARRADORA
Entonces,
el quirquincho fue al terreno
y sembró trigo.
NARRADORA
Cuando el trigo estuvo maduro,
lo cortó,
llenó su granero de espigas,
y le entregó al zorro
una carga de raíces inútiles.
QUIRQUINCHO
En eso quedamos, ¿no?
ZORRO
¡Qué requete sin vergüenza este quirquincho!…
Pero en la próxima, ya verá…
¡ya lo verá!
NARRADORA
Y en la siguiente siembra,
el zorro se acercó al quirquincho
y le dijo…
ZORRO
Ya que usted,
amigo quirquincho,
ha sido tan afortunado
en las cosechas anteriores,
esta vez será para mí
lo que den las plantas arriba
y también abajo.
QUIRQUINCHO
¿Y a mí qué me toca?
ZORRO
Para usted…
digamos, lo quede en el medio.
¿De acuerdo?
QUIRQUINCHO
Bueno, pues…
¿qué remedio?
Como decía mi abuelo,
trato hecho y nunca deshecho.
NARRADORA
El quirquincho fue por tercera vez al terreno
y esta vez sembró… maíz.
NARRADORA
Cuando maduraron las mazorcas,
el zorro vino con un gran costal
para recoger la cosecha…
QUIRQUINCHO
Esto es lo suyo,
amigo zorro.
ZORRO
¿Cómo que…?
Aquí sólo veo penachos y raíces…
QUIRQUINCHO
Y a mí me toca lo del medio,
las deliciosas mazorcas de maíz.
En eso quedamos,
amigo zorro… ¿o no?
ZORRO
¡Quirquincho requete-requete-requete-sin vergüenza!...
¡Vete, vete de mi finca
y no vuelvas más!
ZORRO Puff…
Y ahora,
¿qué me hago yo?...
¡Tendré que aprender
a sembrar la tierra!
NARRADORA
Y así fue como
el zorro haragán dejó su haraganería
y se puso a trabajar.
Y el quirquincho,
con los graneros llenos,
se dedicó a descansar.
Así se cuenta en Argentina
y se vuelve a contar…
porque es un cuento de nunca acabar.