089 - El árbol de manzana
El árbol de manzana
NARRADORA
Hace mucho tiempo
existía un árbol de manzanas.
Un pequeño niño
lo quería mucho
y todos los días
jugaba a su alrededor.
NIÑO
¡Voy a subirme,
ya verás cómo me subo!
NARRADORA
El niño trepaba al árbol
y el árbol, sonriendo, le daba sombra.
NARRADORA
Pasó el tiempo,
el niño creció
y nunca más volvió a jugar
junto al árbol de manzanas.
Un día, el muchacho regresó
y escuchó la voz triste del árbol:
ÁRBOL
¿Vienes a jugar conmigo?
JOVEN
Ya no soy el niño de antes.
Lo que ahora quiero
son libros y necesito dinero
para comprarlos.
ÁRBOL
No tengo dinero,
pero toma mis manzanas
y véndelas.
Así tendrás para tus libros.
NARRADORA
El árbol se sintió muy feliz
cuando el muchacho tomó todas sus manzanas
y fue a venderlas.
Pero éste nunca volvió
para mostrarle los libros.
NARRADORA
Tiempo después,
el joven regresó
y el árbol se puso muy contento al verlo.
ÁRBOL
¿Vienes a hacerme compañía?
JOVEN
No tengo tiempo que perder.
Debo trabajar para mi familia.
Necesito una casa
para mi esposa y mis hijos.
¿Puedes ayudarme?
ÁRBOL
No tengo una casa,
pero puedes cortar mis ramas
y construirte una.
NARRADORA
El árbol se sintió feliz
cuando el joven cortó todas sus ramas
y fue a construir su casa.
Pero éste no regresó
y el árbol volvió a quedar solitario.
NARRADORA
Cierto día de un cálido verano,
el hombre apareció de nuevo
y el árbol recuperó la alegría perdida.
ÁRBOL
¿Qué te pasa?
¿Por qué tienes esa cara?
HOMBRE
Estoy triste.
Quiero un bote para navegar
y ver otros mundos.
ÁRBOL
Usa mi tronco para construirlo.
Así navegarás y serás feliz.
NARRADORA
El hombre cortó el tronco
y construyó su bote.
Luego se fue por el río
y se perdió a lo lejos.
NARRADORA
Después de muchos años,
un anciano regresó al lugar
donde apenas quedaba un muñón del antiguo árbol de manzanas.
ÁRBOL
Ya no tengo nada que darte.
VIEJO
Ni yo que pedirte.
Estoy viejo y enfermo.
ÁRBOL
Sólo quedan mis raíces muertas.
VIEJO
Sólo busco un lugar para sentarme.
Estoy agotado después de tantos años...
ÁRBOL
Siéntate aquí conmigo.
Y descansa.
NARRADORA
Dicen que el anciano se recostó
en las raíces del árbol.
Y sin darse cuenta,
fue quedándose dormido
en aquel regazo de madera.