086 - Ti-Ti-Ti-Ti-tímido
Ti-Ti-Ti-Ti-tímido
LOCUTOR
A continuación,
nuestro habitual espacio
“El consultorio sexual de la doctora Miralles”.
DOCTORA
Amigas, amigos, ¿qué tal?
¿Cómo están esas energías positivas,
las buenas vibras?
Les cuento que el otro día
recibí la llamada de un muchacho joven.
Un muchacho muy tímido
que me pidió que hablara
sobre ese problema, sobre la timidez.
Pues muy bien,
el programa de hoy
vamos a dedicárselo a los tímidos…
a las tímidas también…
pero comencemos con ellos…
DOCTORA
La timidez...
Cuando ves una chica
y sientes un nudo en la garganta
y no sabes qué decir…
Cuando quieres invitarla a una gaseosa
y te tiemblan las pantorrillas…
Cuando una muchacha te gusta
y no te atreves ni a mirarla
porque te pones más rojo que un semáforo…
¿Algún tímido me está escuchando?
DOCTORA
Aquí viene el primero… ¿Aló?
TÍMIDO
Usted me sacó una foto, doctora,
como si… como si me conociera…
DOCTORA
¿Eres muy tímido?
TÍMIDO
Con usted ahora no, doctora,
porque usted es chévere…
Además, en la radio no lo ven a uno…
DOCTORA
A ver, dime,
¿por qué tú dices que eres tan tímido?
TÍMIDO
Porque a mí todo me da vergüenza…
DOCTORA
¿También con los varones?
TÍMIDO
No, mi problema es con las chicas.
Yo las veo por la calle, lindas,
Pero… pero luego no me atrevo
ni a pedirles la hora.
DOCTORA
¿Has tenido novia?
TÍMIDO
Ninguna, doctora…
¡si yo espanto a las chicas!
DOCTORA
¿Las espantas por feo?
TÍMIDO
Bueno, no tanto por eso,
sino porque yo no sé cómo hablar…
Le cuento, doctora.
El otro día una muchacha del colegio
se me acercó y se me puso a conversar…
DOCTORA
¿A conversar de qué?
TÍMIDO
Ya ni me acuerdo, doctora,
porque yo estaba sudando
y con la mente en blanco…
DOCTORA
¿Y qué pasó, entonces?
TÍMIDO
A mí me gustaba la chica,
pero no me atrevía a nada…
Ella fue la que me dijo
que estaban poniendo una película buenísima…
de vampiros…
Yo agarré la bola
y le dije que la invitaba…
DOCTORA
¿Y qué pasó,
se murieron de miedo en el cine?
TÍMIDO
Yo me morí de miedo,
pero no por la película
sino porque a la mitad ella me agarró la mano…
DOCTORA
Mira qué bien, un gesto de cariño…
TÍMIDO
Yo no sabía qué hacer…
Me quedé de piedra…
Entonces, ella, como decía
que tenía miedo del vampiro,
me abrazó…
DOCTORA
¿Y tú?
TÍMIDO
Más de piedra…
Me dijo que…
que la besara…
Y cuando iba a eso…
el tipo de atrás se echa a reír y me dice: “
cuidado, que ésa sí es una vampira”…
Me cortó la inspiración, doctora…
DOCTORA
¿No me digas que salieron del cine?
TÍMIDO
Claro, nos fuimos.
Y como ella me vio tan… tan… tan tímido,
¿sabe qué me dijo?
DOCTORA
No…
TÍMIDO
Me dice:
“En ti se cumple la ley de San Andrés”.
DOCTORA
¿Y cuál es esa ley?
Cuéntame.
TÍMIDO
Que el que parece bobo, lo es.
DOCTORA
¡Pero muchacho!
TÍMIDO
Ay, doctora, yo estoy liquidado, derrumbado.
Ya no me atrevo a verla
ni a ella ni a ninguna chica.
¡Ayúdeme, déme un consejo!
DOCTORA
A ver, a ver, mi amigo tímido.
Lo primero es tranquilizarte.
TÍMIDO
¿Y lo segundo?
DOCTORA
Lo segundo es no evitar las situaciones
que te dan temor,
sino al contrario, enfrentarlas.
Si te rebajas, si te acomplejas,
nunca vas a superar ese miedo.
TÍMIDO
¿Y qué hago, doctora?
¿La vuelvo a ver a ella?
DOCTORA
Claro, ve donde la vampira,
la que te habló de la ley de san Andrés,
y le dices alguna picardía.
TÍMIDO
¿Cuál picardía, doctora?
DOCTORA
No sé, cualquier cosa…
Dile que has venido a tomar venganza.
TÍMIDO
¿Venganza?
DOCTORA
Claro, “Venganza”…
así le dijo el ganso a la gansa.
Ella se ríe, tú también y, poco a poco,
vas ganando confianza en ti mismo.
TÍMIDO
Eso no es tan sencillo, doctora.
DOCTORA
Y lo menos sencillo es
que ya el tiempo se me acabó.
Así que, tímidos y tímidas,
seguimos la próxima semana.
¡Chao!