072 - El rey de las mareas
El rey de las mareas
NARRADORA
Cuenta la leyenda que allá por el siglo once, en plena Edad Media, existió un rey llamado…
CANUTO
Canuto.
NARRADORA
El rey Canuto era muy poderoso.
Reinaba sobre…
CANUTO
Inglaterra, Dinamarca, Noruega y Escocia.
NARRADORA
A pesar de su nombre, el rey Canuto no era tan bruto.
Al contrario, tenía fama de gobernante sabio y prudente.
CANUTO
Brutos son los que me rodean.
Mejor dicho, no son brutos, sino adulones.
EFECTO TROMPETA
SIERVO 1
¡Oh, rey, glorioso rey, recibe la obediencia de éste tu siervo!
SIERVA
¡Oh, rey, maravilloso rey, tus palabras serán órdenes para mí!
SIERVO 2
¡Rey Canuto, habla y el mundo se arrodillará ante ti!
¡Hasta el Sol, la Luna y las estrellas se pondrán a tu servicio!
NARRADORA
El rey Canuto recibía tantas reverencias, tantos elogios, tantos aplausos, que un día decidió deshacerse de aquella corte de adulones.
CANUTO
Serviles, sobones, babosos, quitamotas, lamefondillos…
¡Atiendan bien, mis súbditos!
VARIOS
¡Ordene, Su Majestad!
CANUTO
Ustedes dicen, y con razón, que mi gloria y mi poder son tan grandes que nadie osaría desobedecerme.
¿No es así?
VARIOS
Así es, Su Majestad.
CANUTO
Muy bien.
Pues llevarán mi trono a la orilla del mar.
VARIOS
¿A la orilla del mar?
CANUTO
Sí, y ustedes vendrán conmigo.
VARIOS
¡Como ordene, Su Majestad!
NARRADORA
Los súbditos del rey Canuto cargaron el trono hasta la playa más cercana.
(RUIDOS) Todavía la marea estaba baja cuando el rey, con voz de trueno, se dirigió al océano y le ordenó:
CANUTO
Escúchame tú, mar océano.
Yo soy el rey y debes obedecerme, igual que me obedecen todos estos que me rodean. Así pues, te ordeno que no subas ni invadas mis tierras con tus aguas. Ni se te ocurra mojar el ruedo de mi manto.
NARRADORA
Dicho esto, el rey Canuto se sentó en el trono colocado a orillas del inmenso mar.
Mientras, todos sus súbditos…
CANUTO
Serviles, sobones, babosos, quitamotas, lamefondillos…
NARRADORA
…quedaron en silencio, expectantes.
EFECTO MAR
NARRADORA
Al rato, el mar, ignorando la orden del rey, comenzó a subir lentamente.
La marea levantó las aguas y mojó las sandalias del rey… Pero los súbditos seguían guardando silencio…
EFECTO MAR
NARRADORA
Subió más y empapó el manto de lino blanco y púrpura…
CANUTO
¡Tontos!...
¿No ven que me estoy mojando?
SIERVO 1
Pero usted ordenó al mar que no subiera, Su Majestad…
SIERVA 1
El océano tiene que obedecerle, Su Majestad.
CANUTO
Y ustedes tienen que largarse de aquí.
Largarse por tontos. Por brutos. Quedan todos despedidos.
VARIOS
Pero, Su Majestad…
CANUTO
Ustedes saben que la naturaleza no obedece órdenes humanas, aunque vengan del rey.
Pero se quedaron callados por serviles, sobones, babosos, quitamotas, lamefondillos…
VARIOS
Ohhh…
CANUTO
¡Váyanse, y aprendan que ninguna autoridad necesita adulones!
¡Yo quiero colaboradores que critiquen lo que haya que criticar, que opinen, que señalen los errores, que discutan mis órdenes si son absurdas!... ¡Váyanse!
LOCUTOR
Esta leyenda está dedicada a presidentes, gobernantes, diputadas y diputados, senadores, alcaldes y alcaldesas, y tantas autoridades que viven rodeados de adulones, y no siguen el sabio ejemplo del rey Canuto.