067 - Sexualidad - Un secreto de amor
Un secreto de amor
LOCUTOR
A continuación, nuestro habitual espacio “El consultorio sexual de la doctora Miralles”.
DOCTORA
Amigas, amigos, ¿cómo están, cómo la van pasando?
¿Bien? Yo también. Escuchen, si estuvieran aquí en la radio, les mostraría un librito que acabo de encontrar. Un librito pequeño, pequeñito, como los buenos perfumes. Un librito sencillo, pero que tiene una enseñanza grande. Se titula “El secreto del amor”. De un autor anónimo. Y en este libro hay un secreto… un secreto antiguo… que los buenos amantes conocen y practican… ¿saben cuál es ese secreto?
EFECTO TELÉFONO
DOCTORA
Qué rápido… Veamos esta primera llamada… ¿aló?
VECINO
Buenas, doctora Miralles… Pues le cuento que yo sí sé cuál es ese secreto, el secreto del amor.
DOCTORA
Qué bien… ¿y dígame cuál es?
VECINO
A mí me lo enseñó mi abuelo.
Él me dijo que amor se escribe con H.
DOCTORA
¿Con hache?
VECINO
Hache de hombre y de hembra.
De eso se trata, menos palabras y más acción.
DOCTORA
Me parece que tu abuelo estaba un poco equivocado… y tú, peor que él.
VECINO
¿Por qué dice eso, doctora?
DOCTORA
Porque el secreto que yo tengo en este librito no comienza con ninguna hache…
VECINO
¿Y con qué letra empieza, déme una pista?
DOCTORA
¿Una pista?
Veamos… Este secreto del amor comienza con E.
VECINO
¿Con E de Ernesto?
DOCTORA
Sí, con E de Ernestina.
VECINO
Con E… con E… ¡Ya lo tengo!… E de encamarse.
DOCTORA
¿Cómo que de encamarse?
VECINO
Claro, de meterse en la cama… ¡y darle fuego a la lata!
DOCTORA
Ay, señor, usted está más perdido que Wally… ¡Por favor!
DOCTORA
Veamos si alguien adivina… ¿aló?
CHICA
Para participar, doctora… Si comienza con E, el secreto es la Elegancia…
DOCTORA
¿Elegancia?...
Frío, frío, muchacha… Porque puedes estar muy elegante y muy maquillada y muy chic… y no conoces el secreto…
DOCTORA
¿Aló?
HOMBRE
Ese secreto que empieza por E es la Ensalada…
DOCTORA
¿Cómo que la ensalada?
HOMBRE
Claro, doctora, usted prepara una ensalada con almejas en salsa de mango… ¡óigame, eso no falla!
DOCTORA
Ay, ay, ay… siga usted con sus mangos… y la otra con sus elegancias… y yo buscando quién me adivina el secreto del amor…
DOCTORA
Veamos… ¿aló?
JOVEN
Aló, doctora Miralles… Pues fíjese, yo creo que conozco el librito que usted menciona…
DOCTORA
¿No me digas?
JOVEN
Y conozco ese secreto que comienza por la E…
DOCTORA
Pues dímelo ya…
JOVEN
El secreto es elogiar.
Eso, decir cosas bonitas, elogiar a la persona que amamos. Con sinceridad, desde luego, con palabras que salgan del corazón.
DOCTORA
Creo que esta amiga oyente sí que adivinó.
A ver, muchacha, ponme un ejemplo…
JOVEN
Por ejemplo, doctora, después de hacer el amor, él le dice a ella: “Te has puesto tan linda que estás brillando…”
DOCTORA
¿Y ella a él?
JOVEN
Y ella le dice: “Eres un amante increíble… me haces tan feliz…“
DOCTORA
Tú sí sabes, muchacha…
JOVEN
Y, a veces, doctora, son elogios muy sencillos.
Por ejemplo, ella estrena una ropita nueva y él le dice: “Ese vestido te queda divino, te hace parecer como una reina”. Ella saldrá a la calle con la cabeza en alto, feliz.
DOCTORA
¿Y qué le puede decir ella a él?
JOVEN
No sé, ella puede decirle: “Qué bien te queda esa camisa, me gusta.
Me voy a poner celosa si te miran mucho…” Y él sale contento al trabajo… Yo digo que los elogios, doctora, son para el alma como el agua para las plantas. Las hace crecer, florecer. Lo mismo pasa con nuestro corazón.
DOCTORA
Te felicito, muchacha.
Yo soy ahora la que te elogia a ti, porque has descubierto este secreto antiguo, el secreto de los buenos amantes.
DOCTORA
Una última llamada, que ya estoy fuera de tiempo… ¿aló?
HOMBRE
Una preguntita, doctora…
DOCTORA
Dígame, mi amigo…
HOMBRE
¿Dónde se puede comprar ese librito que tiene usted?
DOCTORA
En ninguna librería, mi amigo.
En realidad, no existe ningún librito. El librito es nuestro corazón. Recuerda: elogia sinceramente, felicita a tu pareja, dile cosas lindas… El alma de ella y la tuya, florecerán. ¡Hasta la próxima, elogiadores y elogiadoras!