050 - En la cuerda floja
En la cuerda floja
NARRADORA
En una gran ciudad se construyeron dos rascacielos impresionantemente altos, a treinta metros de distancia uno del otro.
NARRADORA
Un arriesgado equilibrista
tendió una cuerda
en lo más alto de los edificios
para cruzar de un lado al otro.
La gente, muy nerviosa,
se fue agrupando
para observarlo.
NARRADORA
Entonces,
el equilibrista se dirigió
a la multitud
y preguntó:
EQUILIBRISTA
¡Amigos y amigas!...
Cruzaré por la cuerda, sí…
pero necesito que crean en mí,
que tengan confianza
que lo voy a lograr.
NARRADORA
Entre los presentes,
se veían rostros preocupados,
angustiados.
Al final, todos dijeron:
PÚBLICO
¡Claro que sí, tú puedes,
confiamos en ti!
NARRADORA
El viento golpeaba
el rostro de los presentes,
mientras el equilibrista,
ayudándose de una larguísima vara,
comenzó a caminar lentamente
sobre la cuerda
para pasar de un edificio al otro…
Y finalmente…
NARRADORA
… lo logró.
La multitud estaba emocionada
contemplando su hazaña.
Nuevamente,
el arriesgado equilibrista
se dirigió al público:
EQUILIBRISTA
Ahora…
voy a pasar por segunda vez…
EQUILIBRISTA
¡pero sin la ayuda de la vara!
EQUILIBRISTA
Por eso, necesito mucho más que antes
la confianza de ustedes,
su fe en mí.
PÚBLICO
¡Claro que sí, tú puedes,
confiamos en ti!
NARRADORA
El equilibrista inició, paso a paso,
su travesía por la cuerda.
La multitud estaba muda de asombro
hasta que…
NARRADORA
… nuevamente lo logró.
Entonces, el equilibrista,
con una mirada desafiante,
volvió a hablar:
EQUILIBRISTA
Amigas, amigos:
cruzaré por última vez,
pero ahora…
¡llevando una carretilla
sobre la cuerda!
EQUILIBRISTA
Necesito más que nunca
que confíen en mí…
Basta que una persona,
una sola, confíe en mí…
¡y lo lograré!
NARRADORA
El silencio era sepulcral.
De pronto,
se oyó a una joven
gritar en medio de la multitud:
JOVEN
¡Yo creo en tí!...
¡Tú puedes, tú puedes, hazlo!
NARRADORA
El equilibrista,
desde lo alto del edificio,
miró fijamente a la joven
y para certificar su confianza
la retó:
EQUILIBRISTA
Si de veras confías en mí, ven…
ven y súbete a la carretilla.
LOCUTORA
Y tú…
¿te subirías a la carretilla ?