039 - La muerte de la selva es el fin de nuestra vida
La muerte de la selva es el fin de nuestra vida
HOMBRE
Tenga cuidado por donde anda,
hermana Dot.
Los hacendados están furiosos
y hemos visto a unos pistoleros por acá.
DOT
No se preocupe,
Dios está de nuestra parte.
NARRADORA
¿Quién era esta mujer
que desde hacía años
andaba por la floresta brasilera
del estado de Pará
con una camiseta
que decía
“La muerte de la selva es el fin de nuestra vida”?
Dorothy Stang había llegado
hasta Anapú,
un caserío perdido
en la carretera transamazónica
al norte de Brasil, en 1972.
Era religiosa
de la congregación de Notre Dame de Namur.
¿Qué buscaba la hija de una rica familia norteamericana
en este lejano e inhóspito lugar?
DOT
Vecinas, vecinos,
tenemos que hacer
una escuela para este pueblo.
Así, sus niños y sus niñas
tendrán un lugar dónde estudiar.
NARRADORA
La hermana Dot,
como todos la llamaban,
dedicó sus primeros años
a la educación.
Fundó 22 escuelas
y un centro de formación para maestros.
Pero no estaba contenta…
DOT
Padre José,
debemos trabajar
a fondo en el proyecto La Esperanza.
Los campesinos no tienen
un pedazo de tierra para sembrar
mientras los latifundistas
se roban la Amazonía entera.
CURA
Eso es muy peligroso,
hermana Dot.
DOT
Los caminos de Dios nunca son fáciles.
Y es una oportunidad
para 600 familias campesinas
tengan sus tierras.
¡Esto es hacer justicia, padre José!
NARRADORA
El padre José López de Sousa,
párroco de Anapú,
trabajó durante 15 años
codo a codo con la hermana Dorothy.
Juntos, con la gente más empobrecida,
con los más explotados.
Pará es uno de los estados
más violentos del Brasil.
Son demasiados los asesinatos,
la apropiación ilegal de tierras,
las haciendas con trabajo esclavo,
la destrucción de bosques…
DOT
¡La muerte de la selva
es nuestra muerte,
compañeros, compañeras!
¡Tenemos que luchar y defender
a nuestra madre Naturaleza!
NARRADORA
Dorothy Stang fue comprometiéndose
más y más con el pueblo.
De promotora de educación
pasó a ser defensora
de la reforma agraria
y de la preservación de la Amazonía.
HERMANA
Hermana Dot, hermana Dot…
Te buscan unos dirigentes del Movimiento Sin Tierra.
Cuidado, el ejército los acusa a ellos
de fomentar la violencia,
los llama criminales.
DOT
La violencia la hacen los terratenientes
y los madereros, hermana.
¿No ves cómo están acabando
con los árboles de caoba,
de cedro, con el jatobá?
Y se están apropiando ilegalmente
de 140 mil hectáreas en Anapú.
No lo podemos permitir.
HERMANA
Dot, eres sólo una religiosa.
DOT
Tengo voz, hermana.
Y la levantaré todo lo que pueda
contra los explotadores.
DIRIGENTE (DE 3 A 1)
Hermana Dot… Buen día…
DOT
Buenos días, compañeros, pasen…
DIRIGENTE
Fíjese, hermana, lea.
Nos mandaron este papel…
DOT
Veamos…
¿Por qué una mujer extranjera,
una freira, una religiosa,
quiere mandar aquí?
Si no se larga por sí misma,
nos ocuparemos de ella.
¡Dios estará de nuestra parte!...
¿Alguna otra noticia?
DIRIGENTE
Hermana, han matado a un empleado
de la hacienda Santa María
y la acusan a usted
de instigar a los campesinos
para esa muerte.
DOT
Eso es una infamia.
DIRIGENTE
Tenemos que pedir protección
para usted a la Policía Federal.
DOT
¿Protección?
Esto es tierra de nadie, amigo.
La única ley que impera aquí
es la del calibre 38.
Pero, está bien… vayamos a la policía a denunciar.
NARRADORA
Dorothy Stang era una más de la larga lista
de personas marcadas para morir.
Su nombre figuraba
al lado de conocidos obispos brasileños,
como Pedro Casaldáliga.
Los madereros y los terratenientes
la tenían en la mira…
HOMBRE 1
Es una monja terrorista.
No se saldrá con la suya.
HOMBRE 2
No será difícil desaparecerla.
Tengo a dos que lo harán “limpiamente“.
NARRADORA
No pasó mucho tiempo cuando…
PISTOLERO
¿A dónde van las hermanitas?
¿A dónde sus campesinos muertos de hambre
a invadir tierras?
DOT
¿Qué quieren ustedes?...
Déjennos pasar.
PISTOLERO
No tienen permiso, freiras.
DOT
En nombre de Dios,
por esta Biblia que tengo en mis manos,
váyanse.
PISTOLERO
¡La que se va es usted!
NARRADORA
La asesinaron pocos días
después de haber denunciado
ante las autoridades del Estado de Pará
las permanentes amenazas de muerte
que recibía desde 1999.
Fue el 12 de febrero del 2005.
Dorothy Stang tenía 73 años de edad
y 33 defendiendo
a los más pobres y a la Amazonía.
Durante la misa celebrada en Anapú,
frente a la tumba de Dot,
su amigo y compañero de lucha,
el padre José López de Souza plantó,
a modo de despedida,
un brote de mogno,
un árbol amazónico en peligro de extinción…
JOSÉ
… porque la muerte de la selva
sería el fin de nuestra vida.
LOCUTOR
El asesino, Rayfran das Neves Sales,
recibió 25 mil dólares por el crimen.
Fue condenado a 27 años de prisión.
El autor intelectual,
el hacendado Vitalmiro Bastos de Moura,
fue condenado a 30 años de prisión.